La gente de mi oficina ya me está empezando a atormentar con el asunto decembrino, que si el regalo, la fecha del intercambio, el presupuesto para el próximo año, que si la dieta antes de las fiestas y no sé cuántas majaderías más… ¿Será que hacemos de cuenta que ya es enero y nos saltamos el rollo?
No es que soy el Greench o Mr. Scrooge y no disfruto de las fiestas, pero superémosla, no es válido que todos los años la gente en lugar de disfrutar el mes que en teoría lleva la celebración más importante se estrese en lugar de disfrutarla… Diciembre tiene uno de los mejores climas del año, al igual que mayo… El agua ya empieza a calentarse en las playas y no hace calor tampoco… ¿Por qué no nos damos los regalos en un mes a rubro de febrero que solo llueve y no hay más que hacer?
Lo que soy yo pienso disfrutármelo… Toda la gente que vive fuera viene por las fiestas, así que es un buen mes para divertirse, para reencontrarse, para escapar de la oficina a un almuerzo de tres horas. Aprovechando que la gente está hacinada comprando, uno se junta con alguien bacán para relajarse con cosmopolitans a las 6 y empezar a disfrutar de los colores de la tarde…vestirse más informal para la ofi y cambiarse el color de pelo (hay que prever los rayos del sol en la temporada).
Diciembre siempre trae un nuevo fulano, alguien interesante o que suena interesante dadas las festividades. En la Nochebuena siempre llega un beso rico y en la del 31 aunque hay muchos dando vueltas, uno ya tiene el que conoció como por el 15 durante uno de los cocktails antes mencionados, mientras las estresadas compraban y se halaban de los pelos en los parqueaderos o llenaban los chorrocientos de cupones que ofertan carros y viajes en los centros comerciales.
Otras de las ventajas de diciembre es que siempre hay un gil que resuelve cambiar de vida, entonces renuncia porque se va a dedicar a aprender no sé qué cosa o a dedicarse más a la familia y uno está en posición de moverse de un lado a otro porque no está en el romanticismo del ambiente de resolución, sino más bien clara con las oportunidades, que by the way llegan solas por el simple hecho de estar contenta y abierta, cosa que los que llevan la estricta agenda nunca entenderán, dado que en esos libritos que uno compra nunca marcan días para la diversión, o un momento para pensar, nunca ponen en rojo un día para un SPA, ¡son bien castigadores!
Entre una y otra cosa están estos eventos familiares o la visita del padrino que honestamente ni él quiere hacer ni yo recibirlo, pero toca porque es diciembre y la familia es un asunto importante…yo me pregunto, ¿por qué no nos mandamos el regalito con el chofer y listo?
Y así es como llega enero, señores y señoras, sin habérmelo propuesto, ni haberlo apuntado uno recibe el 2008 con fulano nuevo, con sonrisa en la cara, con relax, bien comida y ‘cocktaileada’, con regalos que me compraron las amigas y los parientes estresados, con trabajo u oportunidades laborales nuevas, con look playero y con algo de bronceado, ¡y luego dicen que diciembre es estresante!