Durante la jornada de ayer se entregaron seis orejas, un rabo y se indultó a un toro.
Una gran tarde de toros constituyó la Feria Santiago de Guayaquil por la enorme calidad que exhibieron el matador francés Mehdi Savalli, el espada ecuatoriano Guillermo Albán y el rejoneador, también compatriota, Guillermo Jarrín, todos ellos fuertemente aplaudidos.
Savalli se ganó los máximos trofeos: tres orejas y un rabo, en sus dos toros. Al primero, le cortó un apéndice por su toreo pausado, con temple. Pero su actuación consagratoria se dio en el segundo ejemplar, de nombre Coqueto, de la ganadería de Atocha, al que lo indultó por su bravura y nobleza.
Y para cerrar lo que fue una tarde de lujo, el francés colocó seis pares de banderillas de ensueño: en cada par hubo calidad y emoción, tanto que el público se puso de pies para mirar sus intervenciones que tuvieron música de fondo. Savalli hizo recordar a David Fandila, El Fandi, torero que está en la cúspide de la actividad y que es espectacular clavando banderillas.
Guillermo Albán no se quedó atrás y exhibió toda su experiencia lograda en reconocidas plazas del orbe. Lidiando a su primero de la tarde, recibió como premio dos orejas, la una pedida insistentemente por los aficionados y la otra concedida por el presidente de la plaza, Santiago Terán, que consideró que la actuación del espada guayaquileño tuvo brillo, como efectivamente había sucedido dentro del ruedo.
En su segundo toro, Albán no estuvo con mucha fortuna al momento de pasaportarlo a mejor vida y no pudo sellar con éxito la gran faena que había realizado. El torero de la tierra salió en las dos ocasiones dispuesto a jugársela frente a cada uno de sus astados, con el deseo de ratificar el triunfo que había logrado en la Feria Jesús del Gran Poder, en Quito, hace pocos días.
El rejoneador Guillermo Jarrín también gustó a los aficionados, especialmente, por la voluntad con la que salió a brindar espectáculo.
En más de una ocasión hizo vibrar la plaza cuando con sus caballos se acercó tanto a los toros que el público gritó con angustia al mirar que en más de una vez el caballo estuvo a punto de ser alcanzado por los bureles.
Jarrín obtuvo una oreja como reconocimiento a su excelente actuación en las dos ocasiones en que le correspondió salir al ruedo, aunque no estuvo muy acertado a la hora de despachar a su primer enemigo. Esto enfrió el ambiente e hizo perder emotividad, después de que el rejoneador se había lucido clavando banderillas largas y cortas, con espectaculares violines que entusiasmaron a los asistentes.
Jarrín mostró ser el rejoneador del momento en el país.
Antitaurinos
Un grupo de jóvenes llegó desde el mediodía a los alrededores del coliseo Voltaire Paladines Polo para protestar por la realización de la feria taurina Santiago de Guayaquil. Gritaron frases en defensa de los toros, pero también hubo palabras insultantes para los aficionados que asistieron al festejo.
Intento de agresión
Los manifestantes pasaron de las palabras a las agresiones y lanzaron globos inflados con líquidos y yemas de huevo que impactaron a los miembros de la Policía Nacional que cuidaban el orden para que no se produjeran desmanes.
Faltó público
Por lo que exhibieron los organizadores de la Feria, el torero Guillermo Albán y su familia, la asistencia de aficionados fue escasa.
El espectáculo que se brindó ayer podría presentarse en renombradas plazas del país y del exterior. Las ganaderías se esmeraron por enviar a sus mejores toros a esta feria. Esto le dio jerarquía al festejo.
Ex presidentes
Los ex presidentes de la República, León Febres-Cordero y Alfredo Palacio, estuvieron en los tendidos compartiendo la corrida de ayer. El matador Guillermo Albán aprovechó su asistencia para brindarles la lidia y muerte de sus dos toros. Y tanto Febres-Cordero como Palacio recibieron con agrado el gesto del espada guayaquileño, en medio de la emoción del público que siguió con cierto interés estos detalles.