El pequeño pueblo de Wedmore parecería ser un lugar obviamente poco indicado para conducir un camión de tamaño promedio.
Es un lugar recóndito y rural, sus calles fueron hechas en las épocas de las carretas y los caballos. No hay espacio para maniobrar y menos para sobrepasar.
Pero camiones y camiones tractores pasan a cada rato por allí, así como por otros lugares igual de inapropiados en todo Gran Bretaña, enviados por dispositivos de navegación con Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) que no pueden entender que la ruta más corta no siempre es la mejor.
“No tienen idea de dónde están”, dijo Wayne Hahn, propietario de una tienda local, que ve cómo un desfile diario de vehículos se topa con obstáculos, al golpear cercas, arrancarles los espejos laterales a autos y atorarse al fondo de la única colina de Wedmore. Una vez vio a un enorme camión tractor pasar a toda velocidad, sin darse cuenta de que arrastraba a un auto, con su angustiado pasajero adentro. John Sanderson, presidente del concejo local, ha propuesto un remedio aparentemente simple: eliminar la ruta que pasa por Wedmore de los sistemas GPS usados por camiones.
“Nos gustaría que tengan sistemas apropiados que muestren que algunas rutas no son adecuadas para vehículos pesados”, dijo.
Aunque éste ha dicho que no llegará al extremo de recomendar que se borre a Wedmore del mapa, otras comunidades en apuros similares dicen que dicha solución suena bien.
“De hecho hemos dicho: ‘Simplemente bórrennos del mapa’”, comentó Geoff Coombs, presidente del concejo local de Barrow Gurney, aldea que, pese a ser demasiado pequeña para tener una vereda recibe alrededor de quince mil vehículos al día, ya que los sistemas GPS lo identifican como una buena ruta alternativa al aeropuerto de Bristol.
Pero es más fácil decirlo que hacerlo. “Trazamos mapas de la realidad: las calles, las señalizaciones y la infraestructura de caminos como existe en realidad”, afirmó Dirk Snauwaert, portavoz de Tele Atlas, que proporciona mapas digitales para sistemas de navegación portátiles.
“No podemos cambiar esa realidad en nuestra base de datos. ¿Quienes somos nosotros para hacer un cambio y decir: ‘No puede conducir por ese camino’ si, en realidad, sí se puede conducir por ese camino?”.
Gran parte del problema es causado por choferes de camión de otros países, más de catorce mil al día, que llegan del extranjero con sistemas GPS, pero carecen de mapas o la capacidad de leer señalamientos ingleses, dijo Geoff Dossetter, portavoz de la Asociación de Transporte de Carga.
El mes pasado, un camionero eslovaco llegó a Dover, con destino a Gales con 20 toneladas de papel. Tras dejar la carretera bajo instrucción de su sistema de navegación y tomar caminos cada vez más estrechos, terminó atorado en un pequeño sendero entre dos casas en el pueblo de Mereworth, tras lo cual sufrió un ataque de pánico, saltó de su camión y estalló en llanto.
También derribó cables eléctricos y dejó al pueblo sin electricidad. Las autoridades tardaron varios días en poder extraer su abollado camión.