Desde hace mucho tiempo es sabido que los disléxicos sienten atracción por dirigir sus propios negocios, donde pueden evadir sus debilidades en lectura y escritura y hacer gran uso de sus fortalezas. Pero un nuevo estudio de emprendedores en Estados Unidos sugiere que la dislexia es más común entre los propietarios de pequeños negocios de lo que habían pensado incluso los expertos.
El informe, compilado por Julie Logan, catedrática de espíritu emprendedor en la Escuela de Negocios Cass, en Londres, encontró que más de una tercera parte de los emprendedores a los que había entrevistado —el 35 por ciento— se identificaba como disléxica.
El estudio también concluyó que las posibilidades eran mayores entre los disléxicos que los no disléxicos, de delegar autoridad y sobresalir en comunicación oral y solución de problemas, además de tener el doble de probabilidades de ser propietarios de dos o más negocios.
“Encontramos que los disléxicos que lograban el éxito habían superado muchas cosas en su vida al desarrollar habilidades compensatorias”, dijo Logan. “Si uno les dice a sus amigos y conocidos que planea abrir un negocio, oirá una y otra vez: ‘No va a funcionar. No se puede hacer’.
Pero los disléxicos son extraordinariamente creativos respecto a esquivar problemas por medio de maniobras”.
El estudio se basó en una encuesta a 139 propietarios de negocios de todo Estados Unidos. Logan llamó “asombrosa” la cifra de personas que dijeron ser disléxicas y apuntó que era significativamente más alta que el 20 por ciento de los emprendedores británicos que dijeron ser disléxicos en una encuesta que ella misma realizó en 2001.
Una razón por la que los disléxicos se sientan atraídos por el espíritu emprendedor, dijo Logan, es que las estrategias que han utilizado desde la infancia para compensar sus debilidades en la comunicación escrita y en la capacidad organizativa —identificar a personas de confianza y cederles responsabilidades importantes— se pueden aplicar en los negocios.
“La disposición a delegar autoridad les brinda una importante ventaja sobre los emprendedores no disléxicos, que tienden a ver a su negocio como su criatura y les gusta tener el control total”, dijo.
Drew Devitt, de 45 años, con dislexia, dirige una exitosa compañía de nueve millones de dólares, en Aston, Pennsylvania, llamada New Way Air Bearings, que fabrica cojinetes para herramientas mecánicas. Al preguntársele sobre la afirmación en el sitio en Internet de su compañía de que es un “líder del mercado”, suspiró. “No es algo que yo hubiera dicho”, confesó. “Pero se le ocurrió a nuestro personal de marketing”.