La brillantez de Kaká y el antológico gol de Messi al Getafe destacaron en esta temporada; la muerte de un niño en el Monumental fue una de las situaciones más lamentables de este año.
* Inolvidable. Aunque a Ecuador le dejó un agrio sabor de boca, Venezuela 2007 fue la mejor Copa América de la historia. Modernísimos estadios, calor popular, fútbol atractivo y una montaña de goles (el mejor promedio en 44 años). Sirvió, además, para integrar por fin al fútbol vinotinto con el resto del continente. Venezuela puso muy alta la vara en materia organizativa.
* Evitable. La muerte del futbolista español Antonio Puerta, del Sevilla. Terrible por tratarse de un joven de 22 años, un toro fuerte y a punto de ser padre. El que avisa no traiciona, dicen. Y el corazón le había enviado, meses antes, dos señales de que algo no funcionaba bien. Le permitieron seguir jugando. Y la atención posterior que le dispensaron fue tardía e inadecuada, aseguran los entendidos. Nos parece verlo salir del campo por sus propios medios, serio de preocupación. Se estaba muriendo.
* Indiscutible. El Balón de Oro y el Jugador Mundial otorgados a Kaká. Pocas veces tan justo el reconocimiento; nunca tan bien ganado. Señorial director de juego, inteligente estratega, lapidario definidor.
Dueño del más temible remate de media distancia del mundo. Kaká representa, además, la elegancia, el deportivismo, la inmaculada imagen privada. Todo lo suyo está revestido de agradable frescura y serena naturalidad. Extraño caso: en él conviven el armador y el definidor.
* Increíble. Imaginemos que un hincha de Arsenal de Sarandí entra en estado de coma; permanece seis meses así, un día despierta y le dicen que su club fue campeón de la Copa Sudamericana ganándole a San Lorenzo, River, las Chivas de Guadalajara, el América… Se enojaría mucho, pensaría que le están tomando el pelo.
* Conmovedor. El odio, la muerte y la destrucción también se rindieron ante el poder del fútbol y pactaron una tregua en Iraq. La sufrida selección iraquí, integrada por chiitas, sunnitas y kurdos, venció 1-0 en la final al poderoso Arabia Saudita (que buscaba su cuarto título) y la bandera blanca, negra y roja trepó a lo más alto del mástil: Iraq campeón de la Copa Asia. ¡Iraq…! El país más convulsionado del mundo campeón continental, el mejor entre 46 selecciones. Solo en fútbol es posible tal milagro. Millones salieron a las calles de Bagdad y de todo el país a celebrar la hazaña.
* Reconfortante. La designación de Brasil como organizador de la Copa Mundial 2014. La máxima fiesta del deporte universal volverá al continente donde inició su legendario recorrido. Y al que más la ganó. Brasil está en un momento de espléndido crecimiento como país: hará un gran torneo.
* Irrecuperable. El adiós a Roberto Fontanarrosa, un manantial inagotable de talento que ambientó su prosa, su trazo y su humor en el fútbol. El prototipo del hincha común, que cumple cada domingo la liturgia de la cancha. Como todos los hinchas argentinos, amaba más a su club que a la Selección. Y por supuesto, lo dijo a su manera: “Central es como mi Vieja, la Selección es como mi tía”.
* Razonable. La prohibición de jugar la Eliminatoria en ciudades de altura, que afectaba esencialmente a Bolivia, por suerte no prosperó. La Paz estuvo siempre a 3.600 metros y Bolivia clasificó una sola vez al Mundial.
* Insólito. Es que después de autorizar el fútbol a gran altitud, en los últimos días la FIFA volvió a vetarlo. ¿Quién escribe esos libretos… Roberto Gómez Bolaños…?
* Lamentable. El 16 de septiembre, media hora antes de disputarse el clásico ecuatoriano entre Barcelona y Emelec, una bengala que salió de la hinchada barcelonista mató a Carlos Cedeño Véliz, un niño de 11 años. Le partió el pecho. El partido se jugó como si nada, aun conociéndose la noticia. Que decenas de miles de personas se emocionaran, gritaran, rieran, festejaran en el mismo sitio donde minutos antes le quitaron la vida a un niño de 11 años es muy turbador.
* Antológico. El gol de Lionel Messi al Getafe por la Copa del Rey. Fue el 18 de abril. Gambeteó a un pueblo y la mandó a la red. Luego hizo otro delicioso ante México por la Copa América (toque de emboquillada ante la salida del arquero). También notable el que le marcó a Colombia por la Eliminatoria. Tenía una pared de zagueros por delante. Pasó entre todos y definió a una velocidad espeluznante.
Hay más, claro. Y todo es discutible. En todo caso, échenle sal y aceite a gusto de cada uno de ustedes.