La máxima autoridad del Servicio de Rentas Internas (SRI) reconoce la insuficiente capacidad para informar sobre el contenido de la reforma tributaria que analiza la mesa de Legislación de la Asamblea Constituyente.
Carlos Marx Carrasco, director del Servicio de Rentas Internas (SRI), dice que en las dos últimas semanas apenas si ha podido dormir un promedio de dos horas diarias. La reforma tributaria lo tiene agotado.
El viernes pasado, antes de esta entrevista, nos pide una “horita para comer y un ratito más para dormir”. Cuando aparece para la cita con este Diario, en el restaurante del hotel Continental, en Guayaquil, se lamenta. Pudo comer, pero al intentar dormir sus teléfonos no lo dejaron en paz. No los apagó, porque cualquier rato lo llama el Presidente.
¿A qué le atribuye la masiva reacción contraria que ha tenido la reforma tributaria?
Parto de reconocer que no hemos tenido la suficiente capacidad para informar completa y debidamente. Pero más que aquello, diría que hay una suerte de estrategias mediáticas de oposición. En esa materia hay una tremenda asimetría entre el espacio con el que cuenta la propuesta de reforma y el espacio que se ha conferido a los detractores de ella, que generalmente son los evasores. Lastimosamente, por parte de algunos analistas o dirigentes de sectores productivos, se tergiversó el contenido de la propuesta, tratando de hacer creer que la reforma afectaría a los pobres.
¿No es también extrema la idea que intenta vender el Gobierno de que “solo pagarán los que más tienen”? El proyecto incluye a la clase media.
No. La reforma tributaria ni defiende ni ataca. Lo que apunta es a controlar la evasión y garantizar la equidad en la contribución. Hay dos beneficiarios: la clase media, a través de la redistribución, y los sectores populares, en el momento de la inversión y el gasto público.
En la Asamblea se preparan cambios al proyecto original. ¿Cree que son técnicamente sostenibles?
En este momento, la pelotita está en el terreno de la Asamblea Constituyente y serán ellos quienes propongan los cambios que haya que incorporar. Por ejemplo, mantener la tabla vigente (del Impuesto a la Renta), honestamente, nos haría perder sobre todo una información básica, que es la que nos pueden proveer cuando se disminuye la fracción básica (que es lo que propone el proyecto). Por otro lado, se perdería una oportunidad de oro para que los sectores de mayores ingresos puedan distribuir un poco de su riqueza hacia los sectores medios.
¿Usted recomienda, entonces, que se baje la base imponible a $ 5.000?
Sí, debe mantenerse la tabla de la reforma original y señalar, puede ser en una transitoria, que hasta los $ 7.850 no haya retención en la fuente y que, al término del año fiscal, el contribuyente presente una declaración. El asunto es que no podemos darnos el lujo de despreciar valiosa información tributaria.
¿El impuesto a las herencias puede variar?
Hay que entender el punto de vista doctrinario-filosófico que corresponde, incluso, al padre de Bill Gates: o queremos tener una sociedad democrática o queremos una sociedad aristocrática. Si mantenemos esta suerte de heredar, entonces retomemos las grandes extensiones medievales, latifundistas, y digamos que por herencia les corresponde a ellos.
Pero ¿no es una intervención del Estado en un tema, estrictamente, privado y personal?
Si aceptamos que el sistema capitalista de economía de libre mercado es, por esencia, concentrador y que la tendencia es la acumulación y el monopolio, en el largo plazo, todo sería de uno solo. Los 200 más ricos del mundo tienen una riqueza, de pronto, mayor a la de un centenar de países. ¿Queremos revertir esa tendencia o caminamos hacia allá? Y el único elemento para trabajar en la redistribución es el Estado.
Los críticos de esa posición advierten un prejuicio contra los ricos.
No se trata para nada de un proyecto confiscatorio. Lo que sí se trata es de redistribuir la riqueza y el ingreso, así como de parar esta tendencia incontenible de acumular fortunas malhabidas.
A propósito de la eliminación de las donaciones, ¿por qué sostiene que la donación es del Estado y no del contribuyente?
Lo que yo he dicho es que una vez que percibí una ganancia, tras cumplir con una serie de normas legales, se genera un impuesto causado, que, por tanto, deja de ser mío. Lo único que tengo que hacer es entregar a su dueño, el Estado ecuatoriano. El “donante” no tiene por qué actuar como si fuera el Estado o gobierno. ¿Por qué el donante debe decidir en qué tiene que gastar o no? Eso no le corresponde.
Es que el donante considera como suya la donación.
Él sabe que no es suyo, lo sabe muy bien, sabe que ese impuesto es del Estado y que el Estado tiene la potestad de definir adónde va ese recurso.
¿Es posible compensar, fiscalmente, los cambios que haga la Asamblea?
Como le dije, la pelota está en la cancha asambleísta..., que creo que si hace cambios, serán para mejorar la propuesta del señor Presidente.
Las decisiones políticas no siempre tienen un sustento técnico.
Eso ocurría en el pasado, ahora hay profunda seriedad y habrá coincidencia entre el enfoque técnico del político.
¿Apoya ampliar el tiempo de la aprobación, para que haya una mayor discusión del tema o, al menos, tratar el proyecto por partes?
No veo pertinente aquello. Hay una cuestión técnico-jurídica de que una ley debe regir para un año económico completo. Luego, en la medida en que pase más tiempo se complican las expectativas de la gente y puede haber un espacio de especulación que afecte, ahí sí, a los más pobres.
¿Pero por las presiones políticas no será necesario ampliar el tiempo de debate?
Existen 130 asambleístas que representan la correlación de fuerzas de hoy. Hay dos tercios, cuando menos, de fuerzas que están con el cambio, y un tercio de fuerzas que no quieren ceder en sus prebendas.
¿Y confía plenamente en los 80 votos de PAIS?
Mire, si fueran 80 alzamanos no habría por qué pensar en matices. Como son gente pensante, de libre albedrío, tienen libertad de conciencia. Lo que no veo es la posibilidad de que traicionen los principios.
¿Y el Gobierno apoyará el proyecto, aun cuando no salga igual al original?
No hay razón para que salga exacto, pues no son 80 alzamanos. Creo que el Presidente seguirá receptivo a los cambios.
Los cambios responden a las críticas de muchos sectores que se verían afectados, no solo empresarios.
Estoy convencido de que al menos el 80% de los ecuatorianos están de acuerdo con el proyecto, pero cuando se informe bien. A mi juicio, y si me equivoco me perdonan, hay una estrategia comunicacional para que comparezcan uno por uno aquellos que, en su punto específico, están opuestos.
¿Y quién anda maquinando toda esa estrategia que usted supone?
Pienso que los viejos poderes no son ingenuos.
¿Se refiere a la oposición?
Yo digo los viejos poderes.
¿Cuáles son?
Los que usted llama la oposición. O como alguien diría, los poderes insepultos. Hasta yo entiendo desde el punto de vista humano: ellos dicen yo tuve esto y ahora me van a quitar. El problema, en cambio, es ético, (ellos dicen) no me están quitando lo que gané bien, me están quitando lo que me gané en mala lid.
Perfil
Carlos Marx Carrasco
PROFESIÓN
Es economista de la Universidad de Cuenca, máster en Economía ISVE – Italia, máster en Desarrollo Económico en América Latina por la Universidad Internacional de Andalucía; tiene un diploma de Estudios Avanzados en Economía y Derecho por Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla.
EMPLEOS
En la U. de Cuenca ha sido director de RR.HH. (e), decano y subdecano de la Fac. de Ciencias Económicas y Administrativas, director del Departamento Financiero. Consultor y gerente comercial de la Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable de Cuenca (Etapa).