Tampoco es deseable. Quienes lo intentaron perdieron dinero y la razón en el intento.
Sucedió con Tambo, sus especialidades tailandesas, a pesar de la calidad de sus platos. Ocurrió con otros. Si hablamos claro, los veraneantes quieren comer típico a un precio cómodo. En la carretera hacia el norte, más allá de Capaes o de San Pedro abundan sitios modestos junto a la playa: se puede en muchos conseguir cebiches, pescado de buen sabor.
Otros, en cambio, ofrecen aliño pobre, higiene dudosa. Hay que saber escoger en el lugar mismo. La cantidad de carros estacionados es una especie de respuesta a sus inquietudes, hablan de aceptación del público más amplio.
En Salinas se busca más que nada el lugar acogedor, la buena sazón. Por casualidad, un día lunes de paz y tranquilidad llegué al malecón, estacioné mi vehículo sin problema en la esquina de la calle Fidón, casi al final antes de girar hacia el Yacht Club. Allí está Cocos, donde oficia Gino Raúl Jiménez con bastante acierto. El dueño es Otón Andrade Sánchez. Han instalado una hostería de precios asequibles.
Visité una de las habitaciones equipada con agua caliente, baño privado, aire acondicionado, TV cable. El precio por persona es de $ 15 más los impuestos, lo que representa una excelente relación precio-calidad. La decoración sencilla es de estilo mediterráneo con vigas aparentes, paredes blancas, eventualmente literas si van con niños.
Cocos ofrece una sala de conferencias para 60 personas, coctel lounge, mesa de billar, ambientes agradables con terraza sobre el malecón, donde es bueno almorzar o cenar. Alexi, encantadora señorita, atiende con mucha amabilidad.
Recomiendo la sopa marinera (en la foto). Como lo pueden apreciar, el plato habla por sí solo e incentiva una pronta visita. El pescado que más usan aquí es el robalo. Probé la receta con salsa de camarones. No faltan los cebiches, la eventual paella bajo pedido.
La orgía de mariscos no es tan abundante, pero realmente sabrosa. Puede optar por una parrillada. Lo hice, mas me arrepentí por no haber precisado que Epicuro gusta de la carne roja poco cocida. Además, la parrillada se lleva mejor con las noches frías, mientras que el día es indicado para los productos refrescantes.
El café es definitivamente malo. Bienvenida sería aunque sea una cafetera de regular calidad si no se quiere llegar al inefable “expresso”. Los postres ofrecen una corta pero sabrosa selección: flan de coco, helados coqueros, torta mojada de chocolate, dulce de tres leches. Cocos es el lugar adecuado para una familia que desea pasar el fin de semana con confort y buena alimentación.
Después de dar una vuelta casi completa en Salinas quedé convencido de que los sitios realmente buenos son escasos, pero de todos modos iremos durante la temporada visitando los más concurridos. También haremos un recorrido por las hosterías ubicadas en la Ruta del Sol.
Aprovecho para recomendar a los guayaquileños que vuelvan a la Península sin rencor, porque no sería justo castigar a toda una población por los excesos de unos pocos. Guayas y Santa Elena deben seguir siendo amigos. Que la Policía ayude a fomentar esta fraternidad en vez de multar o castigar.