Se sorprenderán de encontrar suspiros, alfajores y galletas, pero más felices estarán de comérselos. Esto es parte de la celebración: endulzar la vida y alimentar nuestro espíritu con paz y amor.
Miren esta ‘receta’ de Navidad que me regaló mi suegra Margot. Con un fuerte abrazo, ¡feliz Navidad!
“Poner en remojo el ego hasta que se ablande y puedas verte en los ojos de los demás. Procesar el rencor, la furia y el resentimiento. Pelar y cortar en tiras el egoísmo, la vanidad y la indiferencia. Sazonar con sonrisas, abrazos, pequeños detalles, besos y un te quiero. Añadir un “te extraño” te acepto como eres”, “te respeto” y una pizca de gracias. Cocinar al calor del perdón, la compasión y la ternura.
Agradecer a Dios por todas las bendiciones recibidas.
Servir con amor y compartir.
Autora: Lucy Andrade