“¡Échele una mirada!”. Omar, el vendedor, hizo un ademán a un transeúnte para que se acercara a su puesto y señaló el logotipo en uno de sus artículos más populares, un morral de lona con un diseño de un emblema entrelazado de apariencia familiar. “Éste no trae la letra correcta”, murmuró.
La letra correcta, explicó cual experto, sólo aparece en su imitación de primera clase: una copia de la cartera de viaje Goyard Saint Louis, que en meses recientes ha suplantado a estilos de Vuitton y Fendi como el emblema de lo aristocrático.
En la jerarquía de las imitaciones, la mayoría de las carteras de Omar es una impostora creíble. Al igual que las originales de clase alta, que sólo se venden en Manhattan en las tiendas departamentales de lujo Barneys New York y Bergdorf Goodman, lucen el logotipo de Goyard y la dirección de París discretamente en el costado.
Simone Fee, diseñadora de interiores de Nueva York, estudió las mejores imitaciones. Pero el precio la detuvo. Aunque era una ganga a 135 dólares, a comparación de alrededor de mil dólares que cuesta la original, aún así era cara. Incluso para esta codiciada falsificación, “ese precio es un poco ridículo”, comentó Fee.
La Goyard apócrifa es la imitación más codiciada de la temporada.
“Es un regalo divertido aunque no la uses como cartera en serio”, dijo Roseann Hirsch, empaquetadora de libros, en Manhattan. Hirsch, quien tiene una Goyard auténtica y algunas imitaciones costosas, se considera toda una conocedora de imitaciones. Ha comprado carteras Hermès falsas en Beijing, junto con una copia de Vuitton perfectamente convincente por 6,99 dólares.
“He descubierto que si algo cuesta 50 o si cuesta mil dólares, mi interés es similar”, dijo. Como trofeo de la moda, “el artículo tiene un tiempo de caducidad en mi mente; una vez que termina su tiempo de vida, no lo quiero volver a ver”.
A Maison Goyard, fabricante de maletas parisina, de 144 años de existencia y orgullosa de su pedigrí, no le divierten las copias. “Goyard está totalmente comprometido con su protección de marca”, dijo Charlotte Letard, portavoz de la compañía. Añadió que la compañía lidia con el problema de los vendedores callejeros mediante órdenes de embargo civil específicas y trabaja con el Departamento de Aduanas para incautar mercancía pirata.
Pese a los mejores esfuerzos de los funcionarios de justicia para detener el multimillonario negocio mundial de las imitaciones (en Estados Unidos, un falsificador arrestado por primera vez puede enfrentar hasta diez años de cárcel y dos millones de dólares en multas), las carteras Goyards falsas no dejan de proliferar.