En el sur de China, a la sombra de las enormes montañas de la Provincia de Fujian, hay docenas de estanques llenos de agua sucia café, rebosantes de anguilas y camarones, gran parte de ellos destinados a mercados en Japón y Occidente.
Fuqing es uno de los centros de una próspera industria que ha transformado a China en el mayor productor y exportador de pescados y mariscos del mundo.
Pero ese crecimiento es amenazado por las dos debilidades ambientales más evidentes de China: grave escasez de agua y suministros de agua contaminados por aguas negras, desechos industriales y residuos agrícolas. Las mismas granjas de peces contaminan más los suministros de agua.
“Nuestras aguas son muy sucias”, dijo Ye Chao, piscicultor de anguilas y camarones que tiene 20 estanques gigantes en el oeste de Fuqing. “Simplemente hay demasiadas granjas acuacultoras en esta área. Todas descargan agua aquí, lo que ensucia las otras granjas”.
Los piscicultores han lidiado con las aguas tóxicas al mezclar medicamentos veterinarios ilegales y pesticidas en la comida de los peces, lo que ayuda a mantenerlos vivos, pero deja residuos venenosos y cancerígenos en los pescados y mariscos, cosa que plantea amenazas a la salud de los consumidores.
Nadie es más vulnerable a esos peligros para la salud que los chinos, porque la mayor parte de los pescados y mariscos de China se quedan ahí. Pero los importadores extranjeros también están preocupados. En años recientes, la Unión Europea y Japón han impuesto prohibiciones temporales a los pescados y mariscos chinos debido a los residuos de medicamentos ilegales. Este año, Estados Unidos bloqueó importaciones de varios tipos de pescado después de que inspectores detectaron residuos de medicamentos ilegales vinculados con el cáncer.
Funcionarios de Estados Unidos y China firmaron un acuerdo este mes para mejorar la supervisión de las granjas piscicultoras chinas. Pero los reguladores en ambos países batallan para mantener fuera del mercado a los pescados y mariscos contaminados.
“Durante 50 años”, dijo Wang Wu, profesor en la Universidad Piscicultora de Shanghai, “hemos enfatizado ciegamente el crecimiento económico. Lo único que se buscaba era el Producto Interno Bruto, y ahora podemos ver que el agua se ensucia y los pescados y mariscos se vuelven peligrosos”.
China produce alrededor del 70 por ciento de los pescados cultivados en el mundo, producidos en miles de granjas que se extienden por toda la costa este del país.
La industria nació en los 80 en Fuqing, ciudad portuaria en el Mar del Este de China. Miles de campesinos que habían batallado para ganarse la vida con la cosecha de arroz y papas comenzaron a dividir grandes terrenos, a excavar fosos rectangulares y a llenarlos de agua para crear estanques para peces. Otras partes de China siguieron el ejemplo.
Hoy, el poderoso río Yangtze está lleno de granjas piscicultoras. El histórico Lago Tai está lleno de trampas de cangrejos.
Cerca de Ningde, 145 kilómetros al norte de Fuqing, miles de personas viven en un área enorme área de bahía, donde flotan en balsas de madera para alimentar y cultivar peces enjaulados.
El gobierno esperaba que el auge de construcción sacara a millones de la pobreza, y así fue. Ahora hay más de 4,5 millones de piscicultores en China, de acuerdo con la Oficina de la Industria Pesquera.
Muchos cultivadores en Fuqing hicieron una fortuna, como Lin Sunbao, cuyo hijo de 25 años ahora estudia en la Universidad de Cambridge en Inglaterra. “Mis mejores años fueron 1992, 93, 94”, dijo.
“Tenía sólo una granja y gané más de 500 mil dólares al año”.
Desde mediados de los años 90 comenzaron a surgir graves problemas ambientales después de que se instalaron en el centro de Fuqing plantas de manufactura de electrónica y textiles.
El río Long, la mayor vía fluvial, ha sufrido degradación por los desperdicios arrojados por fábricas de papel y mataderos.
Este año, el gobierno dictaminó que grandes secciones del río están tan contaminadas que no es apto para ningún uso. Las aguas costeras cercanas están contaminadas con petróleo, plomo, mercurio y cobre.
Conforme empeoró la calidad del agua en Fuqing, los piscicultores comenzaron a intentar combatir las enfermedades y calmar a los peces estresados con antibióticos y pesticidas poderosos y, con frecuencia, ilegales. Pero los importadores de pescados y mariscos chinos rápidamente lo detectaron. Los envíos de anguilas a Europa, Japón y Estados Unidos han sido devueltos o destruidos debido a residuos de medicamentos veterinarios prohibidos.
Una de las soluciones para la crisis del agua ha sido buscar territorio virgen y básicamente volver a iniciar el ciclo.