"Han sido separados del Congreso Nacional. En su lugar, la Asamblea Constituyente asumió las funciones legislativas del Ecuador y eso durará hasta el referéndum". Así rechazó esta mañana Fernando Cordero, primer vicepresidente del pleno en Montecristi, el retorno de los legisladores al Parlamento.
El tiempo en que permanecerá la Asamblea es de ocho meses, a partir del pasado 29 de noviembre en que inició sus labores, cuando extendió el receso del Congreso Nacional fijado por los legisladores.
El receso que se declaró el Congreso vence hoy, pero aun así los diputados no podrán reincorporarse a sus funciones por la disposición de la Asamblea, que designó a la mesa de Legislación y Fiscalización las tareas del Parlamento.
A criterio de Cordero, los diputados en receso no volverán a ejercer sus funciones "porque nosotros, que vamos a hacer la Constitución, estaremos incluyendo en su debido momento una disposición transitoria que convoque a elecciones legislativas anticipadas", que será este mismo año.
No obstante, señaló que los diputados no tienen por qué renunciar a sus funciones, porque pueden ejercer sus profesiones en el sector privado. Lo que no pueden hacer es desempeñar alguna otra actividad pública, de lo contrario tendrían que dimitir, agregó.
Empleados del Congreso
En otro punto, señaló que de los empleados del Congreso Nacional, cerca de 1.200 personas tenían que ver directamente con los parlamentarios, por lo que fueron cesados tras el receso legislativo.
Los otros 300 trabajadores "son funcionarios públicos", una parte de los cuales irá a Montecristi a ayudar en la Asamblea y otra se quedará en Quito, donde se elegirá un administrador temporal que, entre otras tareas, supervise que vayan a trabajar y que cumplan con sus horarios.
"Tenemos previsto al menos trabajar con el equipo que tiene a su cargo las actas, para que ellos sigan haciéndolo" dijo a Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil).
Sobre el nuevo Parlamento, dijo que no significará solamente un edificio debidamente habilitado, debidamente equipado, "sino también un personal humano suficientemente capacitado".
El administrador temporal del Congreso, por su parte, tendrá que vigilar que los niveles de capacitación, de profesionalización sean compatibles para las funciones que están ocupando.