La familia del menor que nació en cautiverio de las FARC espera
tenerlo en su hogar.
Con apenas tres años y medio de vida, la historia de Emmanuel parece una novela: nació en lo profundo de la selva colombiana donde su madre Clara Rojas está secuestrada por la guerrilla de las FARC, y su identidad se convirtió en un misterio que debió ser dilucidado por un examen de ADN.
Emmanuel, una más de las muchas víctimas infantiles de la brutalidad del conflicto armado en Colombia, estaría de manera temporal en su nuevo hogar en unas dos semanas, dijo ayer Elvira Forero, la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) que acoge al niño.
Emmanuel se ha convertido en el símbolo para liberar a decenas de rehenes en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Con su nombre se denominó a dos misiones: la una, de guerra, ejecutada por soldados en la selva de Colombia, y la otra, de paz, donde participaron delegados de siete países para lograr su liberación, la de su madre, Clara Rojas, y la de la ex senadora Consuelo González.
Él es una de las muchas víctimas infantiles del conflicto interno en Colombia. Hijo de Clara Rojas, una abogada de 44 años que desde el 2002 se encuentra secuestrada por las FARC , fue engendrado y nació en cautiverio.
Mientras el pasado lunes el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anunció que Emmanuel sería Juan David Gómez Tapiero, quien está en un centro asistencial estatal en Bogotá, la guerrilla indicaba que el menor aún permanecía de rehén.
El pasado viernes exámenes de ADN señalaron que Emmanuel sería el niño que está en la capital colombiana, lo que fue confirmado por un comunicado de las FARC, el mismo día.
Su existencia se divulgó por primera vez en marzo del 2006 cuando el periodista colombiano Jorge Enrique Botero narró su historia en el libro Últimas noticias de la guerra, basado en fuentes de las FARC.
Botero reveló que Emmanuel nació de la relación entre Rojas (candidata vicepresidencial en binomio con la colombo-francesa Ingrid Betancourt hasta ser secuestradas) con un guerrillero raso que la custodiaba.
El escritor contó que el parto fue complicado, por medio de “cesárea y usando instrumentos de cocina como un cuchillo”. A ello se suma la edad de la madre, entonces de 39 años, y las condiciones de la selva.
La llegada del menor “alteró el campamento: lloraba, hacía ruido por las noches, en momentos de máxima tensión y escasa seguridad. Era difícil hacer largos traslados por la selva y los guerrilleros solían llevarlo sobre los hombros”.
Uribe, en su visita a Villavicencio, sede de la misión Emmanuel para el retiro de rehenes, indicó que en el 2005 guerrilleros decidieron entregar al niño, entonces de pocos meses, con un brazo fracturado, débil y muy enfermo, a José Crisanto Gómez, un albañil en el selvático departamento del Guaviare, para que lo cuidara, advirtiéndole que volverían por él.
El mandatario agregó que ante el grado de desnutrición en que se hallaba, además de sufrir leishmaniasis, diarrea y fractura de húmero, Gómez llevó al menor a un hospital, que a su vez lo entregó a una casa de asistencia infantil, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en San José del Guaviare, capital del Guaviare.
El defensor de familia de esa localidad, Juan Cuta, que murió degollado en noviembre del año pasado, fue quien lo entregó junto con otros dos niños de esa región al ICBF.
Gómez dio al niño diciendo que él era su tío abuelo paterno y hace poco menos de dos semanas, cuando se presentó en esa población a reclamarlo, dijo que era el padre. El menor ya había sido enviado a Bogotá.
Las FARC le exigían a Gómez devolver a Emmanuel antes del 30 de diciembre pasado para así cumplir con la entrega de Rojas, González y de él.
Cuando las FARC se enteraron, a finales del 2007, de que el menor no estaba en el Guaviare, habrían planeado sacarlo con documentos falsos pero el menor fue cambiado de lugar y reforzada la seguridad.
Según Uribe, esta sería la razón por la que las FARC se negaron a cumplir la misión Emmanuel, pues no tenían al pequeño, como aseguraron.
La historia de Botero se reactivó en mayo del 2007 por el policía Frank Pinchao, que escapó tras estar cautivo casi nueve años por las FARC, junto a las rehenes Betancourt y Rojas.
Hoy, la abuela del niño, Clara, de 77 años, que suele vestirse de color verde esperanza, camina con un rodador y fue declarada mujer del año en Colombia por la revista Semana, anhela conocer a su nieto y ver a su hija. A diario Clarín de Argentina contó que le compró un perfume a su hija y juguetes al niño.
Dolor desde la gestación
Además de sus dolencias físicas, las penurias del niño Emmanuel comenzaron desde su gestación.
La madre de este, Clara Rojas, ha estado en continuo desplazamiento por la selva, pues las FARC obligan a esta rutina para evitar ser descubiertos.
Rescatado de la muerte
La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Elvira Forero, dijo ayer que Emmanuel, ahora es un niño feliz gracias a la atención del Estado, que lo recibió en condiciones lamentables tras su rescate de la muerte a la que lo tenía sometido las FARC.