La adhesión a este festejo se considera un buen indicador de adaptación a la sociedad española.
Sebastián Quiño tiene muy clara la situación, ya que a sus diez años de edad sabe que desde que vive en España no solo debe hacer una lista para los juguetes, sino dos, la destinada a Papá Noel y una más para los Reyes Magos.
“Es lo que tiene la inmigración”, dice Alicia Córdoba, su madre, quien mira con placer la forma como su niño saca provecho a las festividades del final y de principios de año.
“En Ecuador no era igual. Ahí los regalos se entregan por la Navidad, pero aquí también están los Reyes”, dice, tras reconocer que su hijo ha sucumbido a los encantos que traen las nuevas festividades, las que no se celebraban en su país natal, pero que en España tienen más importancia, en especial en cuanto a regalos se refiere.
“Sebastián se ha adaptado perfectamente al medio, y si sus compañeritos de escuela hablan de los Reyes, él también lo hace”, comenta Córdoba, quiteña de 50 años que reside en Barcelona junto a su pequeño hijo y a su madre.
El niño ha sido absorbido por el ambiente que se plasma en las calles con aires de fiesta. El paisaje no deja lugar a dudas, porque en cada barrio, cada comunidad de vecinos contrata a unos actores –o a veces simples mortales– que se disfrazan de Melchor, Gaspar y Baltasar, instalándose en parques y plazas, para que los niños se acerquen a ellos y les entreguen, personalmente, la carta, en la que plasman sus anhelos y deseos.
“También le suelo llevar a la cabalgata, que es la representación de la llegada de los Reyes Magos, que se realiza cada 6 de enero en Barcelona. Al niño le gusta mucho ver a los Reyes, que a su paso lanzan caramelos y dulces”, explica Córdoba.
José Vera, presidente de la Asociación de Ecuatorianos en Cataluña, ve con buenos ojos la adhesión de sus compatriotas a la fiesta del 6 de enero, “porque eso quiere decir que la gente se está integrando en la nueva sociedad en la que vive”.
Precisamente, Vera comenta que su organización celebra hoy, la fiesta de los Reyes, para agasajar a todos los niños ecuatorianos o hijos de ecuatorianos que habitan en la ciudad de Barcelona.
“No nos podemos olvidar que muchos niños han nacido aquí. E incluso hay algunos que son fruto de matrimonios o uniones entre catalanes y ecuatorianos. Por tanto, con mayor razón hay que celebrar la Navidad como los Reyes”, sostiene.
Ese es el caso de Marc Rubia, un infante de 5 años de edad, hijo del catalán Julio Rubia y de una ecuatoriana. “Aquí siempre se celebra los Reyes, que es una festividad muy arraigada en la sociedad. Mi hijo, al igual que otros niños, saca provecho del 6 de enero. Es más, resulta que es una fiesta que la espera con ilusión, porque es cuando se le dan los juguetes”, comenta Rubia.
La tradición señala que los Reyes Magos regalan un juguete a los niños que se han portado bien en el año. En cambio, a los que se comportaron mal, les dan un pedazo de carbón.
Alicia Córdoba
MIGRANTE
“En Ecuador no era igual. Ahí los regalos se entregan por la fiesta de Navidad, pero aquí también están los Reyes (...) Es lo que tiene la inmigración”.