Un aeropuerto comercial con un esquema de tres pistas paralelas e independientes es una de las características que tendrá la terminal aérea definitiva de Guayaquil.
Estará ubicada en Daular, a ocho kilómetros de Chongón, en las afueras de la ciudad, y su construcción se proyecta para luego de 15 años, cuando el flujo de pasajeros y de operaciones en la pista lo amerite.
El aeropuerto José Joaquín de Olmedo maneja actualmente 2’700.000 pasajeros (entre nacionales e internacionales) y mueve 63.000 operaciones anuales en la pista.
Cuando la cifra de viajeros internacionales alcance los tres millones, refiere Nicolás Romero, gerente de la fundación Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil (AAG), y la pista alcance las 150.000 operaciones, será necesario el cambio.
Sin embargo, la AAG trabaja desde el 2006 en los estudios de aeronavegabilidad, suelo y ruido para planificar la obra.
Lo hace en contrato con la compañía estadounidense Mitre y como parte de la investigación instaló en Daular, en los terrenos de la futura terminal, la estación meteorológica Awos (Automatic Weather Observing System), que mide y registra en su memoria las variables climatológicas, como niveles de altura de nubes, proximidad de tormenta, lluvias. Estas son enviadas a EE.UU. para que técnicos de Mitre las analicen.
El primer informe de la compañía, que fue conocido en una visita que el personal de AAG hizo en noviembre a Washington, determinó que el aeropuerto podrá tener estas tres pistas, con despegues y aterrizajes simultáneos.
“En este momento hay cuatro aeropuertos en el mundo con esta capacidad: Chicago, Dallas, Atlanta y Los Ángeles. Y están estudiando con Munich hacer el primer aeropuerto europeo con pistas paralelas”, dice.
Romero indica que Daular comenzará su operación con dos pistas, separadas por 1.310 metros cada una, y que la tercera se construirá cuando la capacidad así lo requiera.
La ubicación final de las pistas se establecerá cuando se completen los dos años (a fines del 2008) del estudio y se concluya el análisis de ruido.
Con esta última medición, que registrará el impacto generado por las operaciones aeronáuticas en áreas aledañas a la futura terminal aérea, se elaborará un plan de uso de suelos.
La idea, según señala Mitre en una carta enviada al alcalde Jaime Nebot, es evitar la contaminación acústica de áreas habitadas o proteger las áreas hoy deshabitadas que algún día sufrirán de ruido o impedirán la construcción de pistas si se permite su uso residencial.
El análisis que hizo Mitre también incluye un simulador, que recrea el aterrizaje en el futuro aeropuerto de la ciudad.
Luego del estudio de ruido se hará uno de aves, debido a la cercanía a camaroneras en la zona. Romero cuenta que se traerá un experto de EE.UU. que trabajará con un equipo de biólogos ecuatorianos.
Con los estudios listos, se podrá elaborar el plan maestro con las ubicaciones definitivas de la terminal, área de carga, de parqueo, los accesos por carreteras, canalización de energía y agua potable.
Después vendrán los diseños, dice Romero.
La estación Awos pasará entonces al José Joaquín de Olmedo para transmitir observaciones a los pilotos.
El costo de la futura terminal aérea aún no se ha proyectado. Pero sí su tiempo de utilidad que, según Mitre, será de entre 50 y 80 años.
2.200
Hectáreas. Sobre esa área se construirá el futuro aeropuer-to de Guayaquil en Daular.
$ 19
Millones. Esa cifra es parte del ahorro de la fundación Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil para el aeropuerto definitivo de la ciudad.
20%
Anual. El crecimiento anual de pasajeros nacionales alcanza ese porcentaje en la terminal José Joaquín de Olmedo. El de viajeros internacionales fue del 19%.