Pocos actores han besado tantas superestrellas como Mark Ruffalo: desde Meg Ryan en In the Cut, después de Gwyneth Paltrow en View From the Top; Kirsten Dunst en Eternal Sunshine of the Spotless Mind; Jennifer Garner en 13 Going to 30 o Reese Witherspoon en Just Like Heaven, hasta Jennifer Aniston en Rumor Has It. Sin quererlo, Mark Ruffalo se fue convirtiendo en el actor más envidiado de Hollywood.
Sin besos de por medio, ahora protagoniza la película Reservation Road, la dramática historia detrás de un trágico accidente automovilístico, junto con Jennifer Connelly y Joaquin Phoenix. El filme muestra ambas caras de la moneda entre el dolor y la venganza de dos vidas paralelas que se cruzan por una tragedia.
Pregunta: ¿Alguna vez sufrió un verdadero accidente grave con su propio auto?
Respuesta: En verdad, lo tuve. Tuve un par. La primera vez que sufrí un accidente con el auto era de mis padres y lo destruí contra un árbol. Después hubo otro choque con un amigo, pero nada serio.
P: ¿El primer accidente que tuvo con un auto?
R: Me chocó un ómnibus. Recién había comprado un auto nuevo. No era cero kilómetros, pero era un usado nuevo. Y era la primera vez que había comprado algo que valía más de 200 dólares, porque en aquel entonces podías conseguir un carro con un par de billetes de cien. Recién había firmado los papeles para el préstamo, me dieron el auto y yo iba por la mano derecha a punto de dar una vuelta en la esquina, cuando el autobús pasó y me levantó en el aire. Quedé en dos ruedas y caí encima de una boca de incendio. El chofer del autobús me echó la culpa diciendo que yo estaba en la otra línea y era mentira. Pero no pude pelearla porque querían ir a la Corte y yo no tenía ninguna póliza de seguro. Al final propusieron que si cada uno se ocupaba de los daños todo quedaba ahí, pero me costó 7.500 dólares. El arreglo salió más caro que el auto.
P: ¿Pasó por 800 audiciones antes de su primer éxito?
R: Ese número, creo que empezó en 200 y sigue creciendo y creciendo con cada entrevista (no para de reír). Había dado un número figurativo a lo largo de muchos, muchos años. Pero sí, pasé por muchísimas audiciones y la mayoría habían sido pruebas para comerciales, televisión, cine y también teatro. Hubo un tiempo donde me la pasaba de audición en audición, sin parar. Probablemente estuve durante seis años sin conseguir un solo trabajo.
P: ¿Entonces la galería Kaviar and Kind que tiene en Los Ángeles es un plan B por si la actuación no llegaba a funcionar?
R: Ese es un negocio de mi esposa. Es mi forma de tratar de tener una vida feliz. Esposa feliz, vida feliz... ¿Sabes?
P: Debe ser muy feliz porque en el sitio de internet www.KaviarAndKind.com, por ejemplo, vende en más de 4.000 dólares una pulsera con 48 gramos de oro que ella misma diseñó. ¿Usted nunca va por la galería de L.A.? ¿Si la gente va de visita no se cruza con usted?
R: Nunca voy. Es algo totalmente suyo. No tengo nada que ver. Es su negocio. Puedo ir a la inauguración si viene algún artista nuevo, pero es su trabajo. Es su don, es donde aprovecha su talento. Claro que ninguno de nosotros esperaba que le fuera tan bien como le va.
P: Dicen que se viene una huelga en Hollywood. ¿Trató de adelantarse para evitar otro año sin trabajo? ¿Su representante no trató de conseguirle más trabajos antes de la huelga?
R: No, no. Me llegó mucho material pero también pude hacer lo que yo quería. Quiero dirigir una película y hay un par de producciones que también quiero hacer y de repente ya están todas confirmadas. No sé cuándo será la huelga, pero yo pienso dirigir mi película antes de que empiece y después sigo con otras dos cintas en noviembre y enero.
P: ¿Puede contarnos un poco sobre esas nuevas películas?
R: Una se llama Barry Munday con un nuevo director, Chris D’Arienzo. Es una comedia dramática como Little Miss Sunshine o Sideways. Y la otra es Real Men Cry (Los verdaderos hombres lloran), un drama del sur de Boston, una historia real de una persona adicta a la cocaína que tiene la peor vida, pero termina saliendo por su familia y sus dos hijos. Es una historia muy hermosa y verdadera.
P: Reservation Road es la segunda cinta que estrena este año. ¿Qué pasó con la película Zodiac, que no tuvo gran éxito en las recaudaciones de Estados Unidos a pesar de ser muy buena?
R: Cuando pasa algo así te rompe el corazón porque en Europa fue totalmente distinto. Y mucha gente que la vio me dice: “Me encantó esa película”. Muchos estudiantes, gente de cine. En cierta clase de público inteligente, la entendieron. Ya no hay muchos americanos que van al cine y todos le echan la culpa al marketing, pero me parece que también la cinta se estrenó en un momento extraño. Nadie supo del filme antes del estreno ni hubo entrevistas con la prensa con anterioridad, pero con el DVD y ahora en Europa recuperaron los costos y están logrando algunas ganancias.
P: ¿Podrá revivir con el Oscar?
R: Están hablando de hacer alguna campaña para el Oscar, vamos a ver.
P: ¿Qué significa para usted un premio como el Oscar? ¿Es un sueño o una meta en su carrera?
R: A este punto... ya pasé por ese camino antes, donde la gente te señala con un ‘Oscar, Oscar, Oscar’ y claro que siempre suena bien oírlo, pero vengo haciendo esto desde hace un largo tiempo y ya me formé una idea al respecto. Ahora, de verdad, solo disfruto el proceso de la filmación de una película en el momento que la hago. Y después, venga lo que venga en el camino, es como el postre, algo extra.
P: ¿Su personaje cambió bastante con la novela original de Reservation Road?
R: Bajaron un poco el tono de algunas cosas y otras las levantaron más. Siempre hay cambios para que entren en una película. Termina logrando su propia identidad. No se necesita la narración para explicar el estado de ánimo del personaje o lo que pasa por la vida interior o su pasado. Hay que ajustarse para lo que es capaz de mostrar la película, a diferencia del libro.
P: ¿Es cierto que la filmación lo afectó psicológicamente?
R: Bueno, ya sabes, cuando uno toma parte de una película se trata de mantener cierta distancia, pero algunas veces te da vuelta. Yo había construido esta imagen con la cara del chico volando por el aire después que lo toca el auto, como si fuera un flash, como una cara blanca que vuela en la oscuridad. Y después de un tiempo me sentí culpable alrededor de otras personas y me sentía alejado. No me sentía cómodo filmando esta película y no quería estar con gente, hasta que al final me di cuenta “es exactamente el sentimiento que tiene esta persona”. Me sorprendió el poder que había tenido esa imagen. Un profesor de teatro dice que una vez que pasas algo a tu imaginación se vuelve real y aunque yo no había matado a nadie, las imágenes nunca se van una vez que las construyes.
P: ¿Ni siquiera se quería acercar a los otros actores como Joaquin Phoenix o Jennifer Connelly?
R: No, no, yo estaba bien con ellos. Solo cuando estaba en público sentía un poco más de incomodidad que lo normal y simplemente me afectó. Pura depresión.
P: ¿Se le viene entonces la imagen a la mente si suena el teléfono celular en el auto?
R: No, pero te llama la atención. Cuando ves la película te das cuenta de que nuestras vidas pueden cambiar en cualquier momento. Y no se precisa demasiado para arruinarlo todo. Le puede pasar a cualquiera. Hubo un par de momentos donde se me apareció esa imagen cuando veía alguien caminar frente a mi auto o una bicicleta que pasaba. Pensaba cosas como “¿Y si se cae justo en frente mío?”. Te cambia la forma de ver las cosas y tu comportamiento con el mundo. Abre la posibilidad que nunca antes habías pensado.