Si quiere realmente estar saludable, una forma de hacerlo es mediante la dieta mediterránea. Una alimentación muy antigua de los países que están situados en la costa del mar mediterráneo, especialmente Albania, España, Italia, Grecia y Malta.
Se basaba en el alto consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales no refinados, aceite de oliva como principal fuente de grasas. También pescado y carnes de aves como primordial fuente de proteína, así como leche, queso y yogur. Incluso comían pocas carnes rojas: aproximadamente 8 onzas al mes.
Además ingerían nueces y frutos secos y pequeñas cantidades de licor (vino) con las comidas.
Según la médica nutricionista Narcisa Zambrano de Lecaro, es en la segunda mitad del siglo pasado cuando se descubrió que las personas que vivían en los países mediterráneos padecían menos enfermedades cardiovasculares que aquellas que habitaban en los estados del norte de Europa, donde comían más carnes rojas, menos frutas y vegetales y mayor cantidad de alcohol sin las comidas. En cuanto a la salud padecían más presión arterial elevada y eventos cardiovasculares.
“La dieta mediterránea era un estilo de vida más sano de todos los pueblos mediterráneos antes de la posguerra, pero después de la industrialización estos consumían más cantidad de grasas saturadas, frituras, comidas rápidas y hacían menos ejercicios, por lo que han aumentado las enfermedades cardiovasculares con respecto al pasado”, agrega Zambrano.
Previene enfermedades
Los beneficios que proporciona la dieta están relacionados con la gran cantidad de antioxidantes, vitaminas y minerales que hay en las frutas, vegetales y frutos secos, así como también en el vino que se sirve con las comidas.
Incluso debido al elevado consumo de grasas buenas presentes en el aceite de oliva, pescados (especialmente los azules que contienen ácidos grasos omega-3) y nueces. Asimismo es rica en fibra, por lo cual nos asegura una buena evacuación.
Según la revista New England Journal of Medicine, un estudio realizado por científicos de la Facul-tad de Medicina de las universidades de Atenas en Grecia y Harvard (Masachusetts) en los Esta-dos Unidos, sobre un total de 22.043 adultos sanos de entre 20 y 86 años, determinó que la dieta mediterránea reduce en el 33% los riesgos de mortalidad por problemas cardiovasculares y en el 24% los de cáncer.
Zambrano agrega que la dieta mediterránea no es necesariamente para bajar de peso, pero si nosotros calculamos las calorías necesarias (1.000-1.200) para una mujer de 1,65 m de estatura aproximadamente y 1.300-1.500 para hombre de 1,70-1,75 m conseguiremos con esta no solo bajar de peso, sino prevenir enfermedades cardiovasculares.