El ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, dijo saber que el 2008 “va a ser muy duro” y “que la oposición de esas minorías identificadas con el orden obsoleto, corrupto y excluyente” puede crear un clima de confrontaciones a las cuales el régimen les hará frente.
Con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, avizora un problema. “Estamos conscientes de que podríamos tener un problema grave con Nebot en la medida en que logre articular resentimientos y temores de ciertos grupos de Guayaquil”.
Aunque reconoce que Nebot es un líder municipal que goza de gran apoyo en su ciudad, Bustamante dijo que “creemos que en lo nacional no es un líder importante y que no tiene las condiciones para serlo”.
El ministro de Gobierno, que fue titularizado el jueves pasado, pidió una cultura de diálogo a las autoridades locales y que dejen la beligerancia.
Fernando Bustamante tendrá como prioridad en el Ministerio de Gobierno modernizar la Policía y establecer un sistema integral para la gobernabilidad y el manejo de conflictos.
¿Cómo lograr gobernabilidad en un año electoral y cuando la gestión de la Constituyente en ciertos temas va a generar resistencias?
Estableciendo un sistema en el cual el Estado esté en contacto con las autoridades locales, con la ciudadanía. Es imposible pedir unanimidad. Lo importante es que la población esté dispuesta a dialogar con sus autoridades.
¿En qué medida será útil el diálogo si el Gobierno tiene mayoría en la Asamblea y PAIS tiene listos sus planes y proyectos?
Es útil porque enriquecemos el debate del proyecto político. No le pedimos carné de PAIS a ningún alcalde o prefecto, (sino) que las autoridades locales adquieran hábitos distintos, cultura de diálogo y dejen de lado la beligerancia y las paralizaciones. Tenemos apertura, pero eso sí actuar con justicia, equidad y sobre todo, firmeza.
¿La firmeza implica acciones como la ocurrida con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, a quien se le impidió el ingreso a Manabí?
No se les impidió a los alcaldes llegar, a Nebot se le invitó a seguir camino. Lo que se impidió fue la llegada de turbas que venían en buses no autorizados y que teníamos razones para pensar que amenazaban la tranquilidad de Montecristi.
¿Y por qué sí se permitió la manifestación de PAIS?
Ellos sí contaban con permiso del alcalde de Montecristi. El respeto a la autoridad cantonal para nosotros es importante, queremos que se respete a todos los alcaldes, no solo a uno.
En Guayaquil hay inconformidad por la forma en que fue tratado su alcalde.
Sí, pero tenemos que actuar independientemente del costo político. Si Nebot hubiese ido como los demás alcaldes con su comitiva e incluso algunos partidarios y sin ese ánimo beligerante, hubiese sido recibido por la Asamblea y con todo el respeto que se merece.
¿Y a qué atribuyen ustedes esa beligerancia?
Lo que tenía inflamados a ciertos sectores era la Ley Tributaria y la equivocada interpretación de ella de que se podían perder recursos municipales. Me temo que la exacerbación de los ánimos que se quiso fomentar en algunos sectores de Guayaquil tiene que ver con los intereses de ciertos grupos que no pagaban o evadían impuestos.
Nebot puede ser el líder de la oposición.
El alcalde de Guayaquil es un líder municipal que goza de gran apoyo en su ciudad, pero que cuando ha incursionado en la política nacional no le ha ido tan bien... Creemos que en lo nacional no es un líder importante y que no tiene las condiciones para serlo... Es sintomático que cuando Nebot retornó de su fallida expedición a Manabí no concitó gran apoyo en las calles a pesar del intenso bombardeo mediático al que fue sometida la opinión pública de Guayaquil.
¿No lo están subestimando?
No, estamos conscientes de que podríamos tener un problema grave con Nebot en la medida en que logre articular resentimientos y temores de ciertos grupos de Guayaquil, (que) tienen mucho poder.
¿Qué hacer entonces?
Depende de la capacidad de demostrar que nuestra política beneficia a la enorme mayoría.