El ciudadano ecuatoriano Wilson Fernando Stopper Pinto falleció en un centro de salud de la localidad madrileña de Colmenar Viejo por "un paro cardíaco" después de escapar con su vehículo de un control de tráfico, informaron hoy a Efe fuentes policiales.
Así explicaron las fuentes la muerte del joven ecuatoriano, el pasado día 3, un suceso por el cual la Embajada de Ecuador en España solicitó hoy al Ministerio del Interior una reunión urgente.
Según las mismas fuentes policiales, el suceso se produjo hacia las tres de la madrugada del pasado jueves, cuando el joven, que conducía un automóvil, recibió el alto de unos agentes de la Guardia Civil que observaron una manera "rara" de maniobrar.
Stopper, que al parecer se dirigía a buscar a su novia a la vecina localidad de Tres Cantos, huyó de los efectivos policiales, primero con su propio vehículo, hasta que, al verse acorralado, abandonó el vehículo y echó a correr, con "un considerable esfuerzo físico".
A los pocos minutos, el hombre fue detenido por dos agentes de la Guardia Civil que, acto seguido, le llevaron al control fijo de alcoholemia instalado en la comisaría de la Policía Local de Colmenar Viejo, porque los datos que proporciona son "más fiables" que los de los controles móviles.
Según las fuentes, el joven aseguró que se encontraba indispuesto, pidió "un vaso de agua" antes de que los agentes pudieran someterle a la prueba y, a los pocos instantes, mostró síntomas de padecer un "infarto".
De inmediato, la pareja de guardias civiles que le había llevado hasta la Policía Municipal trasladó al joven ecuatoriano al servicio de urgencias del centro de salud Colmenar Viejo Sur, donde falleció de "un paro cardiaco".
Las fuentes han negado que el joven fuera maltratado o "recibiera una paliza" por parte de los efectivos policiales y explicaron que el Juzgado de Instrucción número 5 de Colmenar Viejo ha abierto una investigación sobre el caso.
El embajador ecuatoriano en España, Nicolás Issa Obando, ha solicitado "toda la información necesaria" sobre las circunstancias de la muerte de Stopper -que, a juicio de sus familiares, no están claras- y expresó su convencimiento de que, si se hubieran producido excesos en el uso de la fuerza con el detenido, la Justicia española castigaría a los responsables con todo rigor.