El volcán Tungurahua, enclavado en el centro de Ecuador, continuaba este jueves arrojando cenizas y rocas incandescentes, lo que obligó a autoridades a evacuar a 900 personas de sus hogares para evitar los embates del coloso de piedra, informó la Defensa Civil.
La actividad eruptiva del volcán registró un incremento desde finales del 2007, pero a lo largo de los últimos días se reportó una intensificación de la emanación de ceniza, gases y rocas incandescentes frente a sus niveles promedio.
Las autoridades conminaron a los habitantes de los paupérrimos poblados adyacentes al Tungurahua a dejar voluntariamente sus hogares, mientras se evalúa el comportamiento del volcán, o a trasladarse definitivamente a residencias construidas por el Estado en sitios que garantizan su integridad física.
Al menos unas 600 personas fueron movilizadas de sus residencias en la provincia de Chimborazo y otras 300 de la adyacente provincia de Tungurahua, según datos oficiales de la Defensa Civil divulgados en momentos que el volcán expele cenizas y piedras ardientes, pero no lava o flujos piroclásticos.
"La gente está cooperando porque el escenario que se nos presenta es para tomar precauciones. Que se nos viene una erupción es innegable, por lo tanto estamos sacando a tiempo a la población", dijo Juan Salazar, alcalde de la urbe de Penipe, al sur de la capital del país.
El volcán, cuyo nombre en idioma quichua significa "Garganta de Fuego" y que se erige por sobre los 5.020 metros sobre el nivel del mar, entró en un proceso eruptivo desde 1999, azotando a cientos de pobladores, en su gran mayoría pequeños agricultores, asentados en sus alrededores.
Los habitantes de las zonas circundantes del volcán han aprendido a convivir con los bramidos y sacudones del volcán, que mantiene en alerta diaria al país andino. Y muchos de ellos resisten a emigrar de sus tierras, a pesar de las inmensas pérdidas que han sufrido desde que retomó su actividad.
Televisoras locales mostraron rocas incandescentes saliendo del cráter del volcán y desplazándose por sus laderas, sin causar daños materiales ni víctimas humanas.
El Tungurahua es uno de ocho volcanes que se consideran activos en Ecuador, según datos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.