Las presentaciones se realizarán desde este 18 de enero en Ambato, Machala y Quito.
Seis años después de su última presentación en Guayaquil, el pianista ecuatoriano Samir Elghoul vuelve a escenarios nacionales para presentar lo que en estos últimos tiempos ha ejecutado. Se trata del repertorio titulado Una hora para Mozart.
Sostiene que ese nombre lo atribuyó al primero de los recitales que realizó en la ciudad de Poët Laval, Francia, en agosto pasado. Luego continuó el concepto en funciones en dos salas de París aunque con ligeras modificaciones en la elección y distribución de las obras.
Indica que a Ecuador trae el mismo esquema musical y le incorporará nuevas piezas al programa, “es decir, dentro de un aparente monotematismo, trataré de lograr variedad”.
Sus conciertos los cumplirá en Ambato y Machala, en la Casa de la Cultura de esas ciudades, el 18 y 24 de enero próximos, respectivamente; y en Quito actuará en la Casa de la Música el 31 de este mes.
Cuenta que “por su voraz curiosidad” prefiere ejecutar las piezas que han quedado en el olvido “por convenciones absurdas”, no obstante, cuando estuvo en Francia, empezó a tocar las obras para piano más tradicionales de Mozart y “en reconocimiento a lo que no forma parte de mi cotidiano, decidí tocar obras que integran la escucha habitual”.
Elghoul dice que dedicarle un recital a Mozart le significa “un gesto de equilibrio estético y académico”. En los últimos dos o tres años les ofreció homenajes a compositores románticos y modernos, como Franz Schubert, Piotr Illitch Tchaikovsky, Alexander Scriabin, Albert Rousse e Isaac Albéniz.
Sin embargo, confiesa que no tiene realmente un compositor preferido, porque “cada uno es un universo demasiado vasto. Es como en la gastronomía: todas las cocinas del mundo son las mejores”.
El pianista, nacido en Guayaquil en 1977 y de ascendencia libanesa, lleva once años fuera de su lugar natal y desde hace seis vive en Francia. Comenta que todos los caminos lo condujeron a París y no ha mantenido una agenda regular de conciertos en Ecuador, porque ha puesto énfasis en su nueva vida en Europa.
Ahora tiene una representante en el país, que promocionó sus recitales en cuatro ciudades, de las cuales solo tres concretaron su actuación. “Ambato, Machala y Quito abrieron sus puertas inmediatamente”, añade.
Sobre por qué decidió desarrollar su carrera artística fuera del Ecuador, explica que “debemos reconocer que nuestro país no posee infraestructura alguna orientada a sus músicos solistas. Son demasiado pocas las instituciones que muy ocasionalmente abren sus puertas a solistas ecuatorianos. La ecuación no puede ser de otra manera: la realización y perfeccionamiento del músico se produce en Occidente, donde la tradición musical se ha arraigado desde hace varios siglos, y el producto se lo trae al país. Por ahora me parece la única alternativa”.
Considera que si no hubiese sido músico, se habría inclinado por estudiar geología o astronomía. Fue el mentor del proyecto Pianos en paix (Pianos en paz), que se realizó en la Unesco (París), junto con el pianista israelí Amir Katz. Esta idea surgió apenas iniciado el último conflicto bélico en el Líbano en julio del 2006.
Varias instituciones acogieron esa iniciativa en favor de los principios de paz y unidad entre los pueblos judío y árabe. Una réplica de ese recital tiene previsto efectuarse este año en Creteil, Francia. Entre sus planes incluye la presentación durante el 2008 de su primer material discográfico.
TRAYECTORIA
PREPARACIÓN
Estudió en el conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Ex becario y diplomado de la Escuela Normal de Música de París. Ocupó el tercer lugar en un festival en Italia.
SOLISTA Y ESTRENÓ OBRA
Fue solista de la Orquesta Sinfónica de Washington, EE.UU., y estrenó la obra Komplikationen, del autor alemán Jehuda Ewert.
TEXTUALES
“La música es parte de mi organismo. Por tanto, desde mi infancia se ha tratado de algo vital, ineludible”.
“Entre mis proyectos tengo previstos dos conciertos en Bélgica y en la Drôme francesa. Creo que cambiaré otra vez radicalmente de repertorio”.