Continúan las vacuaciones nocturnas de los poblados alrededor del Tungurahua.
El volcán Tungurahua pasó a una fase de mayor actividad hasta con 30 explosiones por hora, lo que seguirá forzando la reubicación de pobladores tras el traslado de un grupo de 800, dijo ayer Hugo Yépez, director del Instituto Geofísico.
“Lo que sucede en el volcán es producto de una nueva fase con una actividad sostenida en un nivel bastante alto, que se caracteriza por tener una secuencia de explosiones que en una hora pueden llegar a 30”, señaló el funcionario.
Reiteró que el comportamiento del cráter es similar al del 2006, cuando una violenta erupción dejó seis muertos, varios caseríos sepultados bajo la ceniza y aproximadamente 6.500 damnificados.
Por la similitud en la actividad “sugerimos una alerta temprana porque hay la posibilidad de que se repitan los fenómenos y se debe utilizar el tiempo que existe lo mejor posible” para evitar efectos desastrosos, precisó el experto.
El pasado jueves el Tungurahua, de 5.029 metros de altura, alcanzó uno de los registros eruptivos más altos en siete años. Debido a este incremento de la actividad, desde diciembre pasado las autoridades del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de Tungurahua dispuso las evacuaciones nocturnas de aproximadamente 800 habitantes de las zonas aledañas al coloso.
“Aunque seguimos reubicando a la gente que voluntariamente lo quiere, no hemos pasado de alerta naranja y estamos en permanente contacto con el Geofísico”, expresó Juan Salazar, alcalde de Penipe, una de las zonas de mayor riesgo.
“Solo en los poblados más cercanos hay caída de ceniza y las vías están transitables porque no es tan abundante la caída de material como en otras ocasiones”, añadió Salazar.
El cráter ha arrojado ceniza y material incandescente en el último mes.