En el reporte se implica a peloteros activos y retirados de los 30 equipos de las mayores al haberse comprobado que consumieron esteroides, hormonas de crecimiento humano y anfetaminas.
El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, ha dicho “mancillaron el honor del deporte” al conocer el contenido de un informe en el que involucra a 89 jugadores del béisbol de las Grandes Ligas por el uso y consumo de sustancias prohibidas.
En el reporte, de 409 páginas, elaborado por el ex senador George Mitchell, se implica a peloteros activos y retirados de los 30 equipos de las mayores al haberse comprobado que consumieron esteroides, hormonas de crecimiento humano y anfetaminas.
Los culpables de este el más duro golpe de la historia del béisbol, son: el comisionado Bub Selig, por no haber implementado normas de controles más severos; los directivos de clubes, por no haber tomado medidas a tiempo; el sindicato de peloteros, por oponerse a las pruebas; y los mismos peloteros, por haber entrado en la vorágine de buscar con trampas un mejor rendimiento que les permite conseguir contratos multianuales y multimillonarios en perjuicio incluso de su propia salud.
¿Qué pasara ahora con el béisbol? ¿Habrá castigo para los tramposos? ¿Perderán sus derechos a ser considerados para ingresar al Salón de la Fama? ¿Los mencionados peloteros seguirán despertando admiración de los fanáticos?
Lo primero que se debe hacer es salir del actual comisionado porque solo representa a los dueños de los clubes y no al béisbol. En segundo lugar eliminar de por vida jugadores, entrenadores y personas involucradas. Aquellos que por sus números estaban en camino a ser considerados para ingresar al Salón de la Fama perdieron su derecho. Implementar un programa serio, sostenido, permanente de mayores pruebas a los atletas.
El béisbol profesional debe someterse a las normas del COI, tanto en sus formas de pruebas como en su código de sanciones. A los atletas del régimen olímpico que se les comprueba haber usado sustancias prohibidas le imponen sanción de dos años la primera vez y separación de por vida la segunda.
El béisbol, como deporte sobrevivirá a este drama, seguirá porque siempre ha sabido reponerse de duros golpes como las dos guerras mundiales y otros seis conflictos más. Sobrevivió al 9-11, a lío de los Medias Blancas de 1919, a los propietarios de los equipos, a las huelga de jugadores, porque, ¡el béisbol es invencible!