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Edición del DOMINGO 13 de Enero del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Rotterdam, vanguardia arquitectónica
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Estampa de Rotterdam con algunos de los edificios más emblemáticos al fondo.
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Texto: Juan Antonio Narro Prieto

Es la segunda ciudad de Holanda. Los especialistas la consideran la Atenas de la modernidad y es hogar de numerosas firmas arquitectónicas y museos de diseño, algunos de ellos  reconocidos como los más progresistas del planeta.

Debo reconocer que esta ciudad  rompió todos aquellos moldes que tenía sobre Holanda. Normalmente asociamos este país con vistosos y coloridos campos de tulipanes, con  bucólicos canales, con molinos de viento, con sus conocidos quesos y con verdes praderas donde pastan las famosas vacas lecheras holandesas. Todo esto es, sin lugar a dudas, Holanda; pero hay mucho más.

Rotterdam es esa desconocida que tuvo, debido a los devastadores bombardeos sufridos durante la Segunda Guerra Mundial, que rehacerse a sí misma, convirtiéndose en el corazón económico de este pequeño y variado país que ha sabido, a lo largo de los siglos, ir ganándole terreno al mar.

La primera impresión que tuve es que se trataba de un museo arquitectónico al aire libre. Multitud de edificios nuevos, muchos de ellos de diseño innovador, original y vanguardista, conforman esta ciudad que es un referente en el mundo del urbanismo.

Los grandes arquitectos e ingenieros del planeta han puesto su granito de arena y han perfilado, con sus construcciones, una nueva urbe.
Si a esto le unimos que cuenta con el mayor puerto de Europa y, hasta hace poco, del mundo, tenemos casi todos los ingredientes para conocer la actual Rotterdam.

Transporte y comercio
Existen cruceros, de aproximadamente una hora de duración, por todo este inmenso complejo de instalaciones portuarias. Es realmente aconsejable hacerlo porque nos permite tener una visión, aunque sea pequeña, de la tremenda cantidad de kilómetros de muelles y amarres existentes. Mercancías de todo el mundo tienen aquí su punto de entrada o de salida. No en vano se le conoce como el  Europoort, la puerta de Europa. Esto, además de traer mucha riqueza y prosperidad, hace de ella una urbe tremendamente cosmopolita, multicultural y abierta.

El primer conjunto arquitectónico que me fascinó fueron las famosas “casas cúbicas”, diseñadas por el arquitecto Pier Blom. Estas originales formas, novedosas y diferentes, son motivo de visita de turistas y estudiosos del mundo de la arquitectura. No obstante, resultan francamente incómodas para la vida diaria.

A bote pronto, recuerdo emblemáticos edificios como el rascacielos de la multinacional National Nederlanden (forrado de espejos), el atrevido diseño del teatro Luxor, la Biblioteca Central, el edificio de la Bolsa de Comercio, el World Trade Center, el World Port Center, el edificio Montevideo (con una gran “M” en lo alto), la Millenium Tower, el Museo marítimo o el Euromast (aquí se consiguen algunas de las mejores panorámicas de la ciudad y del puerto). Se trata, esta última, de una torre de comunicaciones,  de 187 metros de altura, con un restaurante donde, dicho sea de paso, preparan unos extraordinarios platos.

Rotterdam tiene muchos íconos y referencias. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, el fotografiado puente levadizo de Erasmusbrug. Resulta, si lo cruzamos a pie, verdaderamente relajante dedicar unos minutos a mirar tranquilamente a nuestro alrededor. Denso tráfico de barcos y barcazas llevando sus cargamentos, water-taxis y curiosas construcciones a cada lado, parecen acompañarnos, como modelos, para inmortalizarlos en nuestra cámara fotográfica.

Ya sé que podríamos hablar de otras muchas facetas de esta cosmopolita ciudad. Hay buenos museos (sobresale, entre ellos, la extraordinaria pinacoteca que alberga el Museo Boijmans van Beuningen), una variadísima y amplia selección de restaurantes de todo el mundo, multitud de eventos deportivos (como su mundialmente célebre maratón), amplias zonas de compras, muchas áreas verdes y una animada vida nocturna. Todo esto y mucho más es Rotterdam.

Cada visitante guarda en su memoria una o varias visiones de la ciudad que recorre. En mi caso, como digo, fue esa fuerza por salir adelante tras ser arrasada, por volverse a encontrar a sí misma, por mirar al futuro sin olvidar su pasado y por convertirse en una vanguardia, una referencia y un distintivo en el mundo de la arquitectura.

Desde aquí te invito a que la conozcas, la pasees,  hagas tus compras, disfrutes de su extensa oferta cultural y te apasiones y asombres por esta capital arquitectónica cuya fama sobrepasa las fronteras europeas.


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