ARMONÍA. Cómo habituarlas. Los perros y los gatos pueden vivir bajo el mismo techo si se acostumbran a estar juntos desde que son cachorritos.
La frase “se llevan como perros y gatos” –que significa llevarse mal– podría ser una regla, pero los veterinarios consultados aseguran que no lo es.
Las mascotas pueden convivir si los propietarios las acostumbran a la compañía de otros animales en sus primeros meses de vida.
Así pasa con Ringo, un perro mestizo de 5 años, y Nikko, un gato de 6.
Ellos se llevan bien y hasta duermen juntos, dice María Auxiliadora Johnson, una de las dueñas de las mascotas. “El perro es demasiado cariñoso, en cambio, el gato es más tranquilo. Ellos juegan, aunque todo depende de con qué ánimos se levante Nikko”.
Johnson recuerda que Ringo, que arribó a la casa un año después que el felino, “lo respeta, porque llegó antes que él”.
Otro de los casos es el de las mascotas de Katherine Arias. Ella tiene dos perros: Adolf (pastor alemán), de 13 años, y Mía (dóberman), de 2; además un gato persa llamado Sami, de 5 años. “Todos se llevan bien, pero Mía y Sami siempre andan juntos”.
Cuando el propietario decide introducir una nueva mascota en casa, debe tener en cuenta sus características, recomienda la especialista Cinthya Ubillús.
“Por ejemplo, hay perros que son de raza faldera y aceptan a otros animales sin problemas, pero otros como los chau chau y pitbull, que son cazadores, podrían tener un comportamiento agresivo, aunque tampoco es una regla”, comenta.
Hay que tomar en cuenta el sexo del animal, sugiere la veterinaria Briza Cubillos. “Hay más éxito en mascotas hembra y macho indistintamente de la especie”, explica.
Los veterinarios sostienen que al momento de introducir un animal hay que considerar que los felinos son independientes, en cambio, los perros necesitan de su amo.
Ubillús expresa que es más factible que un gato acepte a otro animal en casa –sin comportarse de forma agresiva– que un perro.
La agresividad se puede dar por algunos factores: diferencia de especie, disputa de alimentos y hasta “por falta de atención y cariño de parte de los amos”, refiere el médico Javier Guanín.
Agrega que no darle a la mascota el suficiente cariño o en la misma medida que al nuevo integrante puede entristecerla o llevarla a mostrar agresividad con su propietario.
Según Cubillos, este tipo de comportamiento se puede dar además por tratar de hacer socializaciones cuando una de las mascotas tiene mayor tiempo de permanencia en casa, “por lo que el animal siente una agresión a su espacio, a su territorio y tiene que hacer entender al recién llegado que él es quien manda”.
La especialista da ejemplos claros de la denominada conducta alfa en los animales, que se traducen en su comportamiento cotidiano: los perros son los primeros que comen, los primeros que ladran y en los gatos el más antiguo usará primero la arena para hacer sus deposiciones.
El proceso de socialización se debe realizar de formar paulatina y no invadir sorpresivamente a la mascota que vive en casa, señala Guanín.
Indica además que hay que tener “cautela porque no sabemos de qué manera podría reaccionar y hay que explicarle; siempre terminará entendiendo lo que se le dice”.
Prevención
Cuando se decide tener una nueva mascota se deben tomar en cuenta los planes de desparasitación y las vacunas.
Alimento
Si son cachorros se deberá buscar un balanceado para su edad y raza. Los alimentos deben ser para cada especie, porque tienen diferentes componentes.
Espacio
Cada animal deberá tener un área asignada y recipientes individuales para evitar enfrentamientos.
Características
La raza de la mascota y su crianza definirá su comportamiento con otros animales.
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