Pandillas armadas con machetes y con arcos y flechas quemaron y mataron a miembros de una tribu rival este domingo en el oeste de Kenia, al ascender a 69 la cifra de muertos en la última explosión de violencia causada por las disputadas elecciones presidenciales.
Varias viviendas estaban en llamas en el centro de Naivasha, una localidad turística.
Unos 55 cadáveres fueron contados en la morgue de Nakuru, la capital provincial donde estallaron el jueves enfrentamientos étnicos que se prolongaron hasta el sábado. Los cadáveres seguían llegando el domingo en la mañana, dijo un empleado de la morgue, que habló a condición de mantener su nombre en el anonimato porque no estaba autorizado a dialogar con la prensa.
Asimismo, un periodista de un diario local manifestó el domingo que encontró otros cinco cadáveres en dos vecindarios pobres de las afueras de Nakuru.
La lucha se extendió este domingo a Naivasha, a 90 kilómetros (55 millas) al noroeste de Nairobi, donde al menos nueve personas fueron asesinadas, según informó un reportero local.
Las últimas muertes elevan a casi 800 las personas asesinadas en enfrentamientos con la Policía y en violencia entre tribus desde que el presidente Mwai Kibaki fue declarado ganador de las elecciones del 27 de diciembre. Las elecciones fueron consideradas fraudulentas por observadores internacionales y locales. Unas 255.000 personas han tenido que abandonar sus hogares.
En Naivasha, grupos de la tribu Kibuyu, a la que pertenece Kibaki, quemaron viviendas de rivales de la tribu Luo, en el centro de la población. La Policía no intervino para frenar los incendios.
Un reportero vio los cadáveres de siete personas asesinadas a machetazos o quemadas vivas en sus hogares. El sábado, una pareja de miembros de la tribu Luo fue asesinada con machetes en Naivasha.
Kibaki y el líder opositor Raila Odinga, que asegura haber ganado la elección, no se han puesto de acuerdo en la forma de resolver la crisis, la peor que afecta al país desde que Kenia obtuvo la independencia de Gran Bretaña en 1963.
14 personas incineradas vivas
Catorce personas murieron quemadas vivas en el valle del Rift del oeste de Kenia, donde la espiral de violencia étnico-política dejó 130 muertos desde el jueves, pese a la misión de paz del ex secretario general de la ONU Kofi Annan, que se reunió con la oposición.
Este domingo la Policía contabilizó 40 muertos en el Valle del Rift, con lo que se eleva a 130 el número de víctimas mortales desde el jueves por la noche en esta provincia keniana. Algunas de ellas fallecieron el sábado por la noche.
Catorce personas murieron quemadas vivas en sus casas de Naivasha, a 90 km al noroeste de Nairobi, según las fuerzas de seguridad.
"Los policías tuvieron dificultades para entrar en las casas. Tuvieron que forzar la entrada y encontraron hombres, mujeres y niños en estado irreconocible", explicó un comandante de la Policía que pidió conservar el anonimato.
"Aparentemente, los atacantes los encerraron y prendieron fuego" a las casas, agregó.