No se extrañen de que pronto el PSV o el Wigan manden la cuenta del alquiler de Méndez y Valencia. ¿Qué pasará el día que Liga o Barcelona pasen la factura a la FEF por los muchachos que ceden a la Tricolor…?
En estos días llegó una noticia, por supuesto, menos difundida que el nuevo peinado de Ronaldo (parece doña Clotilde) o los flamantes calzoncillos de Beckham, aunque bastante más trascendente. Se trata de la disolución, a cambio de una compensación económica, del amenazante G-14, el grupo que reunía a los 14 (en realidad eran algunos más) clubes más poderosos de Europa.
“Nosotros pagamos fortunas para contratar a los jugadores, y luego los utilizan otros para hacer su propio negocio”, renegaban, con razón, los miembros del G-14. Por ello reclamaban una indemnización por los días que debían cederlos a las selecciones. La FIFA los necesita –a los futbolistas– para los Mundiales, la UEFA para las Eurocopas, las asociaciones para las eliminatorias y los amistosos.
Claro que los clubes no pueden jugar tampoco al hipócrita: ellos buscan fichar jugadores de selección; es más, los detectan muchas veces observándolos en los torneos internacionales.
La FIFA anunció eufórica el acuerdo, calificándolo de “histórico”, pues naturalmente le angustiaba la sombra de una posible organización paralela que se llevara a los protagonistas. Lo real es que ahora debe compartir sus ganancias. Y el acuerdo sienta precedente: en adelante, para utilizar a los futbolistas habrá que pagarle a sus clubes.
Si para estos rige la obligatoriedad de ceder a los actores del juego en casos de Mundiales, torneos continentales, eliminatorias y siete amistosos al año (las mentadas fechas FIFA), para las asociaciones será imperativo abonar el “uso” cada vez que los convoquen. De modo que nace una figura: el “alquiler” de los atletas.
FIFA aceptó abonar 110 millones de dólares por la utilización de los jugadores en los próximos dos Mundiales (40 por el del 2010 y 70 por el del 2014). La UEFA, a su vez, cancelará 63 millones de dólares por la Eurocopa 2008, que tendrá lugar en Suiza y Austria, y cerca de 79 millones por la del 2012, en Polonia y Ucrania.
Ante nuestra consulta de si las asociaciones sudamericanas debían someterse también a estos desembolsos, nos fue respondido –por FIFA– que aún quedaban aspectos por determinar y que habría nuevos anuncios sobre el tema. Pero es lógico pensar que los clubes querrán extender la práctica a todos los continentes. Si cada una de nuestras federaciones vende en millones de dólares sus derechos comerciales de las eliminatorias, es coherente deducir que los clubes deseen una tajada por aportar “apenas” a quienes van a patear la pelota.
Lo había anticipado Joan Laporta, presidente del Barcelona: “Las asociaciones deben pagarnos un proporcional del salario de cada jugador por los días que lo cedemos, además de participarnos del negocio de los amistosos”. Se refería, con esto último, a las bonitas sumas que cobran ciertas selecciones por cada partido amistoso (en el caso de Brasil y Argentina, están entre los 800.000 y el millón y medio de dólares).
Salvo precisamente Barcelona, Real Madrid, Osasuna y Athletic de Bilbao, que aún son clubes, o sea sociedades civiles, en el resto de España y de Europa los equipos son empresas comerciales, marcas privadas. Por lo tanto, buscan rentabilidad, balances favorables, de modo que pugnarán por cobrar la cesión de jugadores. Esto es por dinero; y ahora es a cara descubierta.
Significa que en cualquier momento le tocará resarcir a Sudamérica. Y atención: los clubes sudamericanos y mexicanos también estarán en guardia: “Si a los europeos les pagan por dar sus jugadores, ¿por qué a nosotros no?”, comenzarán a preguntarse aquellos que tengan elementos en las selecciones. En las de otros países y en la suya propia.
No se extrañen de que pronto el PSV o el Wigan manden la cuenta del alquiler de Méndez y Valencia. Igual, eso no sería nada, ¿qué pasará el día que Liga o Barcelona pasen la factura a la Federación por los muchachos que ceden a la Tricolor…? El primer día se escandalizarán más de cuatro, luego quizás comience a ser tolerado y por último sería moneda corriente. Todo es así.
Última pregunta: acaba de comenzar la Copa Africana y 198 de los 368 futbolistas que participan pertenecen a clubes europeos, ¿al África también le van a cobrar…?