Desarrollo y Autogestión es una entidad que se dedica a la erradicación del trabajo infantil en los botaderos. Mientras, el Gobierno alista un plan para ayudar a más de 1.000 niños que se dedican a esta actividad.
Entre gallinazos, moscas y desechos tóxicos. Así se encuentran unos 200 niños que laboran todos los días en los botaderos de basura de Manabí. Allí, donde la falta de tratamiento técnico de los desperdicios da lugar a la aparición de un complejo problema social: el trabajo infantil.
Ese es el diagnóstico que presentan voceros de la ONG Desarrollo y Autogestión (DYA) que desde el 2005 impulsa un plan para que los niños dedicados a escarbar entre la basura dejen de hacerlo y sean reinsertados en centros escolares.
En Manabí, como en otras provincias del país, los menores -junto a sus padres- se afanan por juntar plásticos, artefactos eléctricos, botellas de vidrio... todo aquello que se pueda vender en empresas recicladoras.
Isabel Palma, coordinadora de DYA en el Plan de erradicación del trabajo infantil en los basurales, está convencida de que cambiar este panorama es posible. Manta, es un ejemplo, dice. ”En los primeros ocho meses del 2005 se logró rescatar a más de 80 niños”. Actualmente se trabaja en el resto de cantones, especialmente en Portoviejo y Chone que -juntos- tienen a más de 100 niños en botaderos.
Un plan de concienciación a los padres de familia y una alternativa para suplir los dólares que dejan de ganar los niños por su tarea, es la base del plan para eliminar el problema. El Instituto Nacional del Niño y la Familia y el Ministerio de Trabajo apoyan la gestión, a través de sus inspectores.
Los niños rescatados en Manta, como cuenta Alfredo Cedeño -de 16 años- formaron una microempresa de reforestación. El Municipio los contrató y reciben unos $ 60 al mes, por dos horas de labores diarias.
Eso les permite apoyar a sus familias y estudiar el resto del día.