Presidente decidirá sobre la vigencia del documento que permite el comercio de aletas de tiburón.
La expectativa crece entre pescadores y ambientalistas a cuatro días de que se deroguen los artículos del decreto ejecutivo 486 que establecen las políticas de control en la comercialización de aletas de tiburón.
Reportes de la Subsecretaría de Recursos Pesqueros refieren que en los últimos cuatro meses del 2007 se capturaron 52.217 escualos, cifra que motiva a las autoridades a apoyar la continuidad del decreto.
El próximo miércoles se cumple el periodo de seis meses de vigencia de 5 de los 17 artículos del decreto ejecutivo 486, que permite el comercio de aletas de tiburones capturados incidentalmente y que el año pasado generó una polémica entre autoridades del Gobierno y organizaciones ambientalistas.
Los artículos 6, 7, 8, 9 y 11, que establecen las normas de control sobre la comercialización, quedarán sin efecto tal como lo indica el documento firmado el pasado 20 de julio del 2007 por el presidente de la República, Rafael Correa, y que empezó a regir diez días después.
La situación genera expectativa entre quienes están vinculados a la actividad pesquera en los puertos del país, como Manta, donde el pasado jueves los inspectores de la Dirección General de Pesca constataron el desembarque de 500 cuerpos aproximadamente.
La mayoría de los pescadores, armadores de barcos y comerciantes están satisfechos con la vigencia del decreto y confían en que el Primer Mandatario permita que siga en vigencia.
El coordinador de la Unión de Organizaciones Pesqueras Artesanales de Manabí, Jorge Chiriboga, sostiene que el gremio ha sido beneficiado con la medida, pues el “decreto anterior (2130) mantenía la corrupción” al impedir el libre comercio de las aletas, elementos codiciados en países asiáticos.
Antes de la expedición de este cuerpo legal, quienes comercializaban aletas debían ocultarlas y evitar decomisos. Ahora, ese trabajo se realiza sin temor alguno en las playas. “Estamos tranquilos”, comenta el armador José Sornoza.
El dirigente de la organización pesquera, a la que –dice– están vinculadas más de 30.000 personas, sostiene que las reuniones mantenidas con las autoridades del Ministerio de Agricultura y Pesca les dan la confianza necesaria para creer que la decisión que tome Correa los beneficiará.
Para la ministra de Ambiente, Marcela Aguiñaga, el decreto (que ya fue evaluado por esa cartera) debe mantenerse en vigencia. La secretaria de Estado aclara que solo se hubiera dado marcha atrás si se constataba un incremento en las cifras de tiburones atrapados, algo que –afirma– no ha sucedido.
Las declaraciones de la funcionaria se basan en las estadísticas del Ministerio de Agricultura, que refieren un monitoreo de 52.217 tiburones entre septiembre y diciembre del 2007. No se presentaron cifras de agosto, pero según datos de la Federación de Cooperativas de Pesca Artesanal del Ecuador, en ese mes se capturaron 10.732.
La cartera de Estado expone cifras de las capturas de escualos y las compara con todos los peces óseos que se han atrapado en ese lapso en el país, para argumentar que “es mucho menor”, como lo indica el subsecretario de Recursos Pesqueros, Guillermo Morán.
Mientras que en septiembre, cuando se hizo la primera medición, se constató que fueron capturados 17.020 tiburones, el 3,73% de la pesca total; en diciembre de ese mismo año la cifra bajó a 9.015, el 2,38% de todo lo pescado. Obviamente, la disminución no es producto del decreto, sino –según comenta Aguiñaga– de que los tiburones son migratorios.
Es esa característica del escualo la que preocupa a los representantes de entidades ambientalistas como WildAid, que presentan informes sobre las dificultades para establecer poblaciones exactas del tiburón, que –no obstante– tiene menor presencia que el resto de especies marinas por estar en la cúspide de la cadena alimenticia.
“Por naturaleza, el depredador es escaso y si se está sobreexplotando a los tiburones juveniles obviamente se está amenazando la existencia de la especie”, refiere la ambientalista Deborah Chiriboga.
Los tiburones son de lenta reproducción, por lo que la pesca de los individuos más jóvenes acelera la extinción de la especie, indica un informe del 2006 de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).
Ese documento determina la “confirmación de la sospecha de que esta especie, de bajo crecimiento, es altamente susceptible a la sobreexplotación pesquera y está desapareciendo a una velocidad sin precedentes en todo el mundo”.
Sin embargo, más allá de los reportes de capturas, la Ministra asegura que este monitoreo establecido en el mismo decreto 486 ha servido para demostrar que el pescador ecuatoriano no es aletero, ya que es mucho mayor la pesca objetivo que la incidental.
“Estamos ante la demostración de que el Gobierno tomó una medida técnica”, afirma la funcionaria, quien estuvo a la cabeza de la emisión del decreto cuando era funcionaria de la Secretaría de Pesca.
El monitoreo se hace, de acuerdo con la página web de la Presidencia de la República, con 19 inspectores. Para el 2008 se prevé la contratación de un total de 30. Ellos deben vigilar a cada barco pesquero que llega, verificar la pesca objetivo y la pesca incidental. Por ahora, los pescadores y ambientalistas están a la espera de la decisión presidencial. Esta semana habrá noticias al respecto.
Jorge Chiriboga
REPRESENTANTE DE PESCADORES
“El decreto 486 desarmó la corrupción que existía en la red de comercio de las aletas. Confiamos en que seguirá vigente”.
Marcela Aguiñaga
MINISTRA DEL AMBIENTE
“Los controles actuales han permitido constatar que los tiburones llegan a puerto con sus aletas adheridas al cuerpo”.
Deborah Chiriboga
AMBIENTALISTA
“Cuando un recurso carece de manejo y de un sistema de control efectivo, su explotación se convierte en depredación”.