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Edición del DOMINGO 27 de Enero del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Introversión social
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¿Cree usted que las agrupaciones sobreprotegen o rechazan a los introvertidos?

La falta de integración en reuniones sociales es signo de un problema de la personalidad.  Descubra a qué grupo pertenece y qué debe hacer para superarlo.

Álvaro es un joven guayaquileño, de 30 años,  muy creativo que dice no gustarle acudir a ciertas reuniones sociales donde hay gente extraña.  Tal comportamiento, asegura, se debe a su timidez extrema y a que es muy reservado.

Si necesariamente asiste a un evento,  prefiere mantenerse callado y dedicarse a analizar a cada uno de los asistentes, y dependiendo de cómo se va desarrollando el trato hacia él, se va mostrando cómo es poco a poco.

Es que Álvaro se considera un introvertido social desde niño. Aún recuerda cuando, desde los 7 años hasta los 10, le decían en su barrio “Pollo bobo”. Lo molestaban porque utilizaba aparatos de ortodoncia que abarcaban toda su cabeza y porque se caía a cada rato, sufriendo cortadas o rasguños. Muy probablemente, dice, debido a los nervios. Su mamá era una mujer   sobreprotectora, le había prohibido jugar con amigos o andar en bicicleta y si llegaba a caerse lo castigaba. Todo esto le sucedió hasta los 15 años; ahora en su adultez prefiere analizar primero ante quién se relacionará, debido a sus temores mencionados.

En cambio, Mercedes, de 40 años, todavía recuerda cuando una compañera de escuela en Guayaquil le dijo boba. “Yo había vivido toda mi infancia en el campo y cuando me trajeron a Guayaquil me sentía extraña. Mis compañeras peleaban, se burlaban de mí porque no sabía manejar un teléfono y porque sufría de falta de memoria”, dice.

Con el paso del tiempo, Mercedes logró convertirse en una profesional. Sin embargo, aún es introvertida social. No le gusta hablar mucho en ninguna reunión, porque teme ser objeto de burla y porque está convencida de que las personas acostumbran a burlarse de los demás, ya que se sobrevaloran. 

Así como Álvaro y Mercedes existen muchas personas en el mundo que sufren de introversión social. Según el neuropsiquiatra Pedro Posligua Balseca, es una falla del desarrollo de la personalidad creada en la niñez en la cual los afectados tienen mucha dificultad para relacionarse con sus semejantes.  Ellos progresivamente tienden al aislamiento debido a la inseguridad que sienten a la hora de mantener una conversación, por sus temores ocultos.

Los profesionales en la rama de la salud mental han determinado que dentro de las diferentes enfermedades y trastornos psicopatológicos existe una gran cantidad que tienen como característica el distanciamiento social. A continuación se mencionan las siguientes:

  • Esquizoidea: Empieza  en la niñez. Generalmente los maestros piensan que son muy educados, pero en realidad tienen mucha timidez y temor. Ellos se aíslan, no salen a jugar en recreo, permanecen en las salas de clase y están callados, pues casi no intervienen porque no tienen un espíritu de competencia como otros niños.  El origen de este comportamiento es biológico o genético, y por factores ambientales estresantes como abandono o represión infantil dura de parte de los padres que hacen que se retraigan en lo emocional y no sean lo suficientemente competitivos en lo social. Por lo general provienen de padres alcohólicos, drogadictos o madres violentas o muy sobreprotectoras.
  • Fóbicos:  Los afectados tienen miedo de salir al medio ambiente porque están inundados de una serie de temores injustificados y una de estas es la fobia social.  Piensan que los demás están siempre vigilantes de sus actos y tienen temor a equivocarse. Y por no exponerse prefieren retraerse y aislarse socialmente.  A este tipo de personas hay que ayudarlas. La mejor manera es evitar las burlas y las humillaciones  para que no se vayan creando una especie de concha protectora que los aísle del medio ambiente.
  • Agorafóbicos: Es el temor a estar en los espacios abiertos y prefieren permanecer en casa para evitar exponerse a una situación ambiental desagradable que le causa ansiedad.
  • Disarmónicos:  Es una personalidad en la que el individuo nunca puede sentirse estable en relación con el ambiente, con la gente en general y con el área estudiantil o laboral. Se sienten fuera de este mundo y tienen una característica que no encaja con ninguna de las demandas que se presentan en los seres humanos como exigencia para poder sobrevivir. Entonces siempre están aislados, como que establecen una sociedad consigo mismos, ya que se sienten extraños y por ende tienden a aislarse.
  • Dismorfóbicos:  Son aquellos que piensan que tienen problemas con su cuerpo, cara, cabello y siempre están con el temor de que la gente los critique.  A veces no son defectos grandes, sino pequeñas cosas y cuando crecen y sufren de acné lo ven como una situación amenazadora que les impide ir a fiestas o a socializar con los demás.
  • Distímicos: Los afectados sufren depresiones y tristeza. Aparentemente el problema es de tipo congénito, ya que hay familias que tienen este fenómeno. Su carácter tipo depresivo se fortalece  a través de los años. (S.M.)


En el silencio de un introvertido se alberga la más grande fuente de generosidad y de comprensión.  Mientras que con el rechazo que recibe  proyecta temores e insensibilidad”.
Romy Albuja


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