#1
El mensaje de la Palabra de Dios
Mateo presenta a Jesús como el nuevo Moisés, fundador de un nuevo pueblo a quien da sus leyes, mandatos y promesas.
Las Bienaventuranzas son una buena noticia para los pobres. Son un programa de acción para el presente y un resumen del futuro, son el inicio de la liberación.
#2
¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Aceptar las Bienaventuranzas como estilo de vida y como compromiso social.
Las Bienaventuranzas, el más auténtico resumen del Evangelio, son también un magnífico resumen del Padrenuestro, en el que pedimos la venida del Reino y el cumplimiento de la voluntad del Padre del cielo.
Las Bienaventuranzas revelan el verdadero rostro del Padre: amigo de los pobres y defensor de los humildes.
En cada Bienaventuranza existe una tensión entre la situación presente y la que está a punto de brotar. El Reino, que se hace presente en forma germinal en los pobres, es instaurado definitivamente por Cristo.
Los pobres de espíritu son las personas de corazón abierto a todos.
En tiempo de Jesús estos pobres, además de estar marcados por la pobreza material, lo estaban por su condición de auténticos creyentes, abiertos a Dios y a los demás. Eran los hombres piadosos, honrados y practicantes de la justicia que vivían bajo el yugo del opresor.
Los ricos están felices en su mundo organizado por ellos y en función de ellos. Los pobres son los únicos que quieren cambiar el mundo, cuando empiezan a descubrir que Dios está con ellos y quiere actuar desde ellos y con ellos.
Vivir las Bienaventuranzas es luchar por la justicia, a nivel profesional, sindical y político.
#3
¿Cuál es mi respuesta hoy?
* Aceptar las Bienaventuranzas como clave para construir el mundo nuevo que los pobres sueñan y esperan.
* Comprometerse a hacer creíble el proyecto de Jesús, siendo justo en mis actividades sociales, profesionales y políticas.
* Por su estilo de vida, ¿estás tú en la categoría de los pobres de espíritu?
EVANGELIO
Mt. 5, 1-12
Lectura del Evangelio según san Mateo
Asamblea: Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. –Dichosos los que lloran, porque serán consolados. –Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. –Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. –Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. –Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. –Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. –Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. –Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.
Palabra de Dios
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.