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| Marcianos y Asamblea |
El debate democrático no se construye por TV |
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| El supuesto humanoide de Marte presentado por TC el miércoles. Rodolfo Baquerizo y Andrés Mendoza hablan de botines y cortes celestiales. Los sondeos no tienen un dato clave: ¿Cuán informado está el encuestado sobre el tema que se le consulta? | | |
| Febrero 03, 2008
César Ricaurte | ricaurte.cesar@gmail.com Información. El poco espacio para la verdadera circulación de las ideas y su reemplazo por el espectáculo puro es una característica de la TV actual.
En ‘El Noticiero’, de TC Televisión, del miércoles 30 de enero se dio una noticia impresionante: “los científicos del mundo estaban conmocionados por la publicación en el Daily Mirror de una imagen de la superficie de Marte, donde se había detectado una figura humanoide”.
Se mostraron las imágenes y al hacer un acercamiento sobre el centro de la foto tomada por la sonda Spirit había una forma humana parecida a la célebre sirena de Copenhague. Por eso algunos llamaron a la figura la Sirenita de Marte (esto último no se dijo en TC.)
La noticia realmente era como para causar conmoción. De hecho, junto con las mujeres violadas y apuñaladas, el reportaje en formato telenovela del tipo que recluta adolescentes para hacer películas porno y los juegos de carnaval con escopolamina fueron las informaciones más promocionadas en un noticiario de altísima sintonía.
Investigando un poco sobre el tema, se tiene que el “descubrimiento” se realizó ocho días antes, el 23 de enero; la conmoción duró hasta el 24 y el viernes 25 ya se había esfumado.
“¡Solo es una roca! No hay vida en Marte”, declaró terminantemente el vocero de la NASA, Dwayne Brown. Los expertos hablaron de un fenómeno conocido como pareidolia, una interpretación arbitraria de la mente humana al asociar una forma con una figura reconocible de una persona u objeto.
Otros científicos fueron aún más drásticos: “Se necesita poca inteligencia de los humanos para creer que hay vida inteligente humanoide en planetas cercanos, como Marte”, señaló Alejandro Frank Hoeflich, científico de la UNAM, de México, en el diario La Crónica el domingo 27.
El miércoles 30 de enero, cuando TC informó del marciano, ya se sabía que no era cierto, pero en ‘El Noticiero’ se cuidaron muy bien de no dar a conocer la posición científica y menos aún mencionar que el caso ya ni siquiera se discutía.
El caso es muy interesante porque los marcianos y esa clase de información es la que causa impacto. De hecho, la mayoría de personas no nos acordaremos de lo que se dijo ese día acerca de la Asamblea ni sobre la reunión entre Presidente y empresarios. Pero en las conversaciones cotidianas sí queda el humanoide de Marte, las violaciones y las adolescentes bajo amenaza de pornógrafos y delincuentes juveniles con escopolamina (otro mito urbano del cual ya hablaremos).
En su reciente libro, Al Gore no se anda por las ramas: “A medida que ha aumentado el dominio de la televisión, elementos fundamentales de la democracia... han comenzado a ser expulsados de su núcleo. Pero, la pérdida más grave ha sido la del propio campo de juego”.
Mientras los noticiarios están llenos de pseudomarcianos, casos reales o ficticios de escopolamina, las andanzas de Britney Spears o Paris Hilton, las ideas clave para que se pueda producir un debate democrático están ausentes.
Gore lo explica más o menos así: el modelo de democracia representativa exige que los ciudadanos puedan informarse de las ideas que circulan libremente (por eso las libertades de prensa y expresión son esenciales), evaluarlas y tomar partido por una de ellas. Sin embargo, si los ciudadanos no están informados, lo están a medias o peor aún tienen serias distorsiones de información, ¿cómo pueden debatir y tomar decisiones racionales y democráticas?
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