El carnaval en el mundo ha pasado de ser una fiesta de origen cristiano a una celebración que refleja una variedad de costumbres y culturas, donde predomina el espectáculo, el desenfreno, el baile y la fiesta.
Nació como una fiesta religiosa justo antes del inicio de la Cuaresma. De ahí el origen latino de su palabra carnaval (carnelevarium) que significa “quitar la carne” y que se refiere a la prohibición de comer carne en la celebración cristiana.
Actualmente, los carnavales se han convertido en espectáculos, en espacio para reflejar la diversidad de culturas, según el sitio y la idiosincrasia de quien lo celebre.
En Brasil, el tradicional desfile de Río de Janeiro es blanco de una polémica por una representación del holocausto judío, que aspira a confundirse con las garotas y trajes de luces al son de la samba, ha sido repudiada por esta comunidad en ese país.
En Bolivia los días previos sirven para desarrollar el festival anual de bandas de Oruro, ciudad minera famosa por sus costumbres y sus elaboradas máscaras. Incluso en Haití, el país más pobre de América Latina, hay espacio para las caretas y los desfiles.