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Edición del DOMINGO 3 de Febrero del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Charlize Theron, empieza otra batalla
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Texto: Fabián Waintal

La actriz sudafricana Charlize Theron protagoniza la película que dirige su actual pareja sentimental, el británico Stuart Townsend. El filme es Battle in Seattle.

Sin una gota de maquillaje, la belleza de Charlize Theron se despierta con la luz del sol, aunque se niegue a reconocerlo. Claro, para ella es normal ser hermosa y una especie de debate estalla ante la menor duda sobre su trabajo cuando resaltan sus cualidades físicas.

Es muy temprano en la mañana de Toronto y hasta aquí llegamos especialmente para encontrarnos con ella, durante el estreno mundial de su nueva película, Battle in Seattle. Y enseguida, después de compartir el desayuno con un caliente café expreso, nos recibió en exclusiva para debatir sobre el estereotipo del símbolo sexual en Hollywood en comparación con los buenos personajes femeninos que tanto escasean en cine.

Pregunta: ¿La belleza se interpone a veces con su papel de actriz? ¿Le gusta la percepción como símbolo sexual que tiene la gente?
Respuesta: Es una idea que yo no comparto. Creo que estamos atrapados en esta cultura de celebridades y la gente empieza a creer que los actores se ven como en las portadas de revistas. Y es una completa mentira. Son cinco horas de maquillaje y arreglos. La gente lo cree pero es hora de que todos despierten y recuerden que somos actores. Me parece que nos hemos olvidado totalmente del trabajo de un actor. Y en vez de recordarlo, le prestamos demasiada atención a lo que se supone que tengas que hacer cuando eres una celebridad. Yo nunca jugué ese juego.

P: ¿Lo toma como un elogio?
R: No está bien decir que una mujer es hermosa. Por supuesto, es un elogio. El problema es que nadie sabe dividir el trabajo del hecho físico y como comentario hacen lo mismo. De repente te empiezan a preguntar ¿cómo encuentras el hecho de ser una mujer hermosa en tu trabajo? Y no es el punto. Es algo secundario, ni siquiera segundo. Es lo último en la lista cuando queremos hacer un buen trabajo.

P: El Oscar que ganó por la película Monster no fue justamente por un personaje que se caracterice justamente por la belleza. ¿No es suficiente prueba de que el reconocimiento de un buen trabajo no tiene que ver con la belleza?
R: No, pero ya lo ves, una vez más. No tiene que ver con la belleza. Espero haber ganado el Oscar porque di una buena interpretación y no porque era fea. Esperemos que haya sido así. Realmente esperémoslo.

P: ¿Entonces no cree que haya favorecido al premio semejante cambio físico, cuando aumentó nada menos que 15 kilos para parecerse más a la verdadera   criminal Aileen Wuornos?
R: Repito: a una parte de mí le gustaría ir a la tumba pensando que gané el Oscar por la interpretación y no porque estaba fea. ¿Sabes qué? Ni siquiera quiero oírlo. A los hombres les resulta todo mucho más fácil. Te juro. Se vuelve todo un tema si la mujer lo hace. Si De Niro lo logra dicen “es un genio”. Pero hay muy pocas historias femeninas conflictivas y los hombres, en cambio, siempre toman ese tipo de roles sin problemas.

P: El mundo cambió un poco. Hoy las mujeres también ocupan lugares que antes no imaginaban. Alguna vez usted misma había dicho que no le sorprendería si Hillary Clinton se presenta a las elecciones para presidente, ¿no?
R: ¿Yo lo dije?

P: Sí. Textualmente dijo: “No me sorprendería si Hillary Clinton se postula como presidente”.
R: “No me sorprendería”, suena como yo. O “no creo que vaya a postularse”. Pero volvemos al mismo punto de discusión. No debería ser importante el hecho de que ella sea mujer. Debería ser sobre el hecho de que puede hacer el trabajo bien. No centremos toda la atención en ella solo porque es mujer.

P: ¿Piensa votar por Hillary Clinton?
R: Todavía no me decidí. Quiero escuchar lo que tiene que decir. Quiero escuchar de qué se tratan sus ideas, lo que quiere traer a la presidencia. No voy a votar por ella solo porque es mujer. Yo voy a votar por la persona que va a hacer un buen trabajo.

P: ¿El Oscar cambió su vida en cierta forma?
R: ¿El que gané por fea? (se ríe)

P: Eso lo dice usted. Solo habíamos dicho que el personaje no se caracterizaba por ser hermosa. ¿El Oscar genera cambios?
P: Definitivamente abre puertas,  porque trae mucha atención, pero ahora ya no me entusiasma tanto. Es un gran honor. No voy a ser uno de esos actores que lo niegan. Es algo alucinante. Pero al mismo tiempo, ya pasaron cuatro años. No puedo vivir en el pasado para siempre.

P: ¿Cómo fue aquel momento?
R: Muy bien. Estaba ahí, muy atenta. Quería estarlo, porque siempre escuchaba gente que decía “estaba tan emocionada que no me acuerdo de nada”. Y yo pensaba “¡Dios!, debe ser horrible atravesar algo tan grandioso sin recordarlo”.

P: ¿Qué es lo que mejor recuerda?
R: Recuerdo cada detalle. Recuerdo haber abrazado a Stuart y después me acuerdo que le di la mano a mi mamá y ella se puso a llorar. Y eso me mató. Después me acuerdo cómo subí por las escaleras mientras pensaba “no se te ocurra llorar”. Y me acuerdo vívidamente cuando llegué al podio insistiendo en el pensamiento “no mires a tu madre o Stuart. No los mires porque vas a perder la cordura”. Y yo estaba muy atenta. Cuando leyeron mi nombre, reaccioné con un insulto “p..., acaba de pasar”. Pero todo el resto lo tengo muy claro.

P: ¿Cómo fue la mudanza de Sudáfrica a Los Ángeles? ¿Es verdad que su madre la mandó a Hollywood con un pasaje de ida?
R: Sí. Ella simplemente me dijo “ve y prueba. Ahí es donde van los actores”. Nosotros no sabíamos nada sobre aquel tema.

P: ¿Se identifica con este tipo de batallas y con otro tipo de protestas que cambiaron a Sudáfrica?
R: Bueno, el intercambio tuvo mucho que ver con lo que pasó en Sudáfrica por las sanciones que nosotros mismos habíamos tenido durante tantos años. Ni siquiera podíamos organizar algún intercambio justo. Nuestro país realmente sufrió por eso, especialmente un país que solo sobrevivió por sus propios recursos, porque tenemos muchísimos. Y fue parte de nuestra supervivencia. Pero la recuperación económica vino recién cuando quitaron esas sanciones. 

P: ¿No es extraño protagonizar la película Battle in Seattle sobre una protesta de la globalización, cuando usted nació en Sudáfrica y trabaja ahora en Hollywood? En la película hay actores de Nueva Zelanda, y Michelle Rodríguez también había vivido en Puerto Rico y la República Dominicana.
R: Es algo que pasa todo el tiempo. Cuando filmé North Country, el director Niki Caro era de Nueva Zelanda. Y yo soy sudafricana, pero estábamos contando una historia de Norteamérica sobre el acoso sexual. Al final del día, cuando te fijas en el corazón de la historia, tiene que ver con seres humanos. Por eso, no es necesario venir de un país determinado para entenderlo. Es algo que nos afecta a todos y creo que esta historia en particular es universal.

P: Y el hecho de haber filmado en Canadá una película que sucede en Seattle, ¿no es parte de la globalización?
R: La filmación en Vancouver no fue una decisión consciente de Stuart (Townsend, el director). Lo hizo por razones financieras y la financiación viene de Canadá. Él quería filmar la película en Seattle, pero apenas pudo conseguir cinco días de rodaje en Seattle. Es difícil armar un equipo de filmación en aquella ciudad. En Vancouver hay muchos más recursos cinematográficos y lógicamente era más fácil.

P: ¿Battle in Seattle puede ser el próximo Oscar?
R: Es una buena película, deberían verla. Pero no puedo vivir mi vida pensando en algo así. No. Tuvimos un estreno increíble en Toronto. Fue una locura. La gente respondió a la película, fue una ovación de pie que duró siete minutos. La gente literalmente se levantó de las butacas cuando terminó la película. Y es el mayor regalo que pueda pedir. Si te sientas a esperar que las cosas sucedan, vas a cruzarte con varias desilusiones.

P: ¿Pero no cree que el Oscar sea lo más parecido a una ovación de pie?
R: No es el punto. El punto es que una nunca sabe. Ni siquiera sé lo que voy a cenar esta noche. El misterio de la vida es maravilloso. Hay que tomar cada día a medida que pasa. Ayer fue increíble, hoy fue increíble y mañana será lo que será. Disfruto cada momento porque no me siento a esperarlos. No esperas a que te lo den servido todo con la mano. He tenido algunos éxitos y otros no, pero puedo decirte que aquellos que no fueron exitosos sí lo fueron para mí, porque me hice responsable de aquello que pude controlar además de haber tomado las elecciones que yo había querido tomar. Aunque a los críticos les guste o funcione en las recaudaciones o gane premios, los momentos más poderosos para mí suceden cuando se muestra una película y veo cuánta gente se emociona. Al fin y al cabo, es por eso que hago mi trabajo.


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