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Edición del DOMINGO 10 de Febrero del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Feliz día de los ‘peor es nada’
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San Valentín desempleado

Texto: Alexis Gómez

Adivinanza: ¿Cómo se define a una pareja de amigos que constantemente se besan y abrazan sin ser enamorados, novios o esposos? ¡Bingo! Le atinó (así su respuesta no sea igual al resto). Conozca al San Valentín de nuestros días.

Sí o no. Antes era tan sencillo responder: o era sí o era no. Respuesta afirmativa o negativa. Los términos medios lejos de tener cabida estaban fuera de lugar. ¿Qué son ustedes?, les pregunto a un par de amigos que no veía en años. ¿Enamorados? ¿Novios? ¿Esposos?... al principio el silencio es sepulcral. Luego empiezan las explicaciones:

- Bueno, la verdad es que estamos saliendo juntos
- ¿Y cuánto tiempo llevan?
- Unos cinco meses
- ¿Cinco meses de enamorados?
- No somos enamorados, solo salimos. Nos estamos conociendo.   (sin embargo, están bien agarrados de las manos).

Lucía y Alfredo –obviamente con nombres cambiados–  están solteros y sin compromisos a los ojos del mundo. Solo que de vez en cuando –para no perder la costumbre– salen juntos y se besan y abrazan. Les gusta ir al cine a horarios de 22:30 en sectores opuestos a sus domicilios. Como ambos viven al norte, prefieren verse en algún centro comercial del sur. Aseguraban tener cinco meses juntos, pero por ciertas incongruencias detectadas, confesaron llevar una relación de año y medio, y para colmo ser fieles el uno al otro.
       
Es posible  decir que una relación de año y medio es estable. Lucía y Alfredo lo saben, mas escuchan la palabra compromiso y textualmente,  los vellos de sus brazos se erizan. Es complicado entender cómo dos personas que se gustan, congenian y que han durado tanto tiempo, no logren aceptar que son pareja.

Los cualquier cosita
Según el sociólogo Pedro Varas, para este jueves 14, Día de San Valentín, quienes más celebrarán serán los amigos románticos, amigovios, peor es nada, cualquier cosita, vaciles semiformales, amigos con derecho. Parejas que sin ser  oficiales tienen un vínculo afectivo más allá de la amistad.
 
“Cada uno de estos nombres poseen similitudes y diferencias. Algunos tan parecidos que por leves detalles se puede cruzar la delgada línea que los diferencia”. Varas dice ser un inexperto en este tipo de relaciones, sin embargo, le resulta un tema interesante, que ha compartido con más gente.
 
Alba Piotto, columnista de la revista Viva, de Argentina, escribe en sus notas acerca del matrimonio, que en Latinoamérica la gente ha optado por vetar los membretes.

Ya no quieren que nadie los encasille, llamándolos novios, amantes o esposos. Mientras en Argentina, Brasil y Chile, sencillamente son ‘parejas’, en Ecuador la lista de denominaciones es nutrida.
 
En palabras de Pedro Varas, “la sociedad ha inventado un sinnúmero de  etiquetas para llamar a las cosas por un nombre que en realidad no existe. Tal vez debido al alto nivel de divorcios es que muchos están aterrados. Ni bien empiezan una relación ya piensan en fracaso y así no es posible empezar nada. Le temen a los compromisos o al qué dirán. Prefieren mantener un amor casi de incógnito fuera de casa que presentarlo a la familia, por miedo a que les caiga mal”.
     
¿Se nos murió el amor?
Dicen que es más sencillo terminar un vínculo de pareja cuando no están juntos oficialmente, puesto que las condiciones fueron expuestas desde un inicio. Al guerra avisada no mata a nadie, se une  un término muy común en nuestro medio: el amarre.
  
Estar ‘amarrados’ es estar ‘empatados’. O mejor escrito de otra forma, ponerse de enamorados. Para algún día estar de novios, primero deben estar ‘amarrados’. Luego poco a poco la relación va subiendo peldaños hasta concretarse en matrimonio. Poner fin al amor de enamorados es doloroso para ambos, ya que el compromiso ha sido real. Pero dejar de ser  ‘amigos románticos’ puede ser comprensible para los dos, debido a que desde un principio las condiciones fueron claras.

Las declaraciones de amor dieron paso al beso repentino, a veces con un recién conocido. Pero si aquel beso se repite al día siguiente, y a la semana y mes siguientes, ya no se trata del conocido ‘vacile’ sino de una denominación más compleja, entre dos conocidos que sin estar ‘amarrados’ se tratan como tales.
     
De los veinte criterios de jóvenes sondeados, solo cinco aseguraron tener parejas oficiales. El resto se inclina por vínculos sin compromisos.

Libertad incondicional
La psicóloga Susana Osorno opina que ahora el amor se vive con libre albedrío y  en muchos casos, ninguno de los miembros de la pareja sabe qué es quererse  a sí mismo. “Confunden atracción con amor. Quizás sea porque en las casas ya no hay actos de amor entre los padres que demuestren a las nuevas generaciones qué es el amor. Asimismo, se vende la idea del amor perfecto y no la premisa de que amar es compartir”.
   
Osorno piensa que el aumento  de “amigos especiales” se debe a la presión social. Al soltero le dicen que se case y cuando está solo, lo cuestionan. Otros prefieren tener aunque sea un ‘peor es nada’ con quien salir a los centros comerciales, sitios donde las parejas abundan. “Es penoso ver cómo la gente no sabe vivir su soledad. No han aprendido a conocerse en soledad, a valorarse, a sentirse completos aun estando solos”.
 
Jugar con los sentimientos es jugar sucio con uno mismo. Pretender que de una relación ligera jamás nacerá el amor, también es mentira, pues el sentimiento nace en el momento menos pensado.  “Qué bonito se siente tener una persona que nos haga felices y con quien compartir. Podemos salir con miles de parejas, sin embargo, saber que en cada una perdemos algo. La soledad es relativa, aun estando acompañados  sentirnos solos, porque vacilar solo es disfrutar un instante”. (A.G.)


Entre el deseo y la realidad hay un punto de intersección: el amor”. 
Octavio Paz


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