“Dos brillantes jóvenes pianistas israelíes”, “La manera inspiradora de tocar música de piano al más alto nivel...”, “La versión a cuatro manos de la pieza (Petrush-ka de Stravinsky) fue experta, exquisitamente interpretada por este magnífico dúo”, así se ha referido la prensa mundial. El público los ha ovacionado.
Juntos desde 1997, la pareja ha viajado por más de 30 países en los 5 continentes. Se ha presentado en lugares tan destacados como el Carnegie de Nueva York, el Lincoln Center y en el concierto de gala de la Filarmónica de Berlín.
También han hecho demostraciones como solistas con orquestas mayores como la Filarmónica de Israel y han sido invitados a participar en eventos como el Scheleswing-Holstein Music Festival.
Ambos han ganado numerosos premios tanto como solistas y como dúo. Han obtenido el primer premio en más de doce competencias, entre ellos el de la Competencia Internacional de Brahms, en Hamburgo, el Hannover Musikhochschule Wettbewerb, en Alemania, el Viotti Valsessia y el Citta di Pavia, en Italia.
Estos pianistas aunan sus talentos para dar versiones incisivas e increiblemente articuladas de obras originales o de transcripciones para dos pianos. Ambos conforman una monolítica unidad de pensamiento estético y de ejecución pianística, como si los dos fueran un solo individuo, una sola manera de captar el estilo de las obras, y una única técnica de digitación y de sonoridad sobre el teclado. De ahí que escucharlos en obras para piano a cuatro manos se constituya en una experiencia de altísima calidad, a la que se debe sumar la fascinación que provoca sobre los oyentes esa extraordinaria perfección.
A cuatro manos
El trabajo del piano a dúo, ya sea en su formato de dos pianos o de piano a cuatro manos, es una expresión particularmente interesante de la música de cámara y se considera su atractivo en cuanto a posibilidades polifónicas, paleta colorística y gestualidad interpretativa.
Qué interesante será entonces observar, en el piano a cuatro manos, cómo los pianistas intercambian labores entre una pieza y otra, cómo se dividen el manejo del pedal, cómo resuelven los riesgosos cruces de manos.
Para el director del Conservatorio Rimsky-Kórsakov, Reinaldo Cañizares, “la música para piano a cuatro manos ocupa un lugar especial dentro de la literatura pianística universal. Su origen parte de la dificultad. Grandes compositores escribieron para este género”.
Agrega que “la experiencia de tocar a cuatro manos en un piano es, para el pianista, el camino directo previo a las formas más complejas de ejecuciones de Música de Cámara”.
En nuestro país, el dúo isarelí pondrá a consideración de los melómanos ecuatorianos la ejecución de un amplio repertorio que incluye obras contemporáneas escritas y dedicadas a ellos
A pesar de su juventud, el Dúo Sivan Silver-Gil Garburg cuenta ya con una sólida trayectoria internacional y ha sido galardonado en la Hanover Musikhochschule Competition.
El recital de piano a cuatro manos del dúo Sivan Silver-Gil Garburg tendrá verificativo este miércoles 13 de febrero a las 20:00, en el Teatro Centro de Arte.
Para obtener invitaciones al evento, debe llamar al teléfono 232-2635.