Hace como doce años que no volvía. Conozco todos los hoteles de la cadena. Me unen a cada uno lazos de afecto por haber formado el personal en relaciones humanas durante varios años. También por haber visto, en la época de Max Dahinden, primer gerente en Guayaquil y Quito, crecer a un personaje extraordinario desde el puesto de botones encargado de recados y comisiones hasta la dirección del servicio de recepción, luego la gerencia del hotel de Manta, donde falleció muy joven en un lamentable accidente automovilístico. Fue Benito Velásquez.
Volver a Machala fue muy grato aun cuando estuve solamente de paso por una noche. La habitación amplia tenía todo lo que se puede esperar de cinco estrellas: televisión por cable, minibar, un amplio baño con secador de cabello y todas las comodidades, caja fuerte (que nunca uso por no poseer valores), climatización. Desde luego a Epicuro le interesaba más que nada la parte gastronómica. Diría que es bastante sencilla y casi reducida a la comida nacional.
Hubo una época en que sus cebiches fueron elegidos como los mejores del Ecuador. Para los domingos en familia hay un bufé muy surtido tanto en comidas nacionales como internacionales.
La carta de vinos, en cambio, está reducida a su mínima expresión, razón por la que preferí beberme una cerveza helada. Cuando hice la pregunta, el maître me contestó que la clientela de Machala o la ‘de paso’ no era muy aficionada a las buenas botellas. Aun así, pienso que para el prestigio del Hotel Oro Verde la carta debería proponer vinos de mejor categoría, guardando, desde luego, los de precio más módico.
El restaurante Oro Mar solo atiende por las noches, desde las 19:00 hasta las 24:00. Pero existe la opción del Café Oro Verde, cubierto o descubierto, de toque tropical, y allí pueden desayunar o almorzar con platos de la Costa más uno que otro internacional. El bar El Capitán tiene buen personal, los cocteles son sabrosos. Los precios de los restaurantes son muy razonables. Obviamente, tratándose de un hotel de cinco estrellas, el costo de las habitaciones está sobre los cien dólares.
En mi cena pude saborear un excelente lomo cocido en salsa de vino tinto, pero tenía a mi alcance múltiples especialidades de la cocina ecuatoriana desde el locro pasando por los cebiches, llapingachos y otras delicias. Podríamos decir que el restaurante Oro Mar no tiene pretensión de ser gourmet sino la de proponer comida casera.
Realmente el Hotel Oro Verde de Machala, con sus setenta habitaciones de las cuales hay doce suites lujosas, su comida sencilla y sana, es ideal para familias, tiene piscina, entretenimiento, grandes espacios al aire libre, pero de igual manera para huidas románticas, luna de miel, descanso del viajero de paso. El Gourmet Deli ofrece pastelería francesa, helados, panes hechos en casa, entre otras cosas.
La carretera de Guayaquil a Machala se recorre sin problemas y en la actualidad se puede avanzar hasta Loja con tranquilidad. En aquel tramo el sistema vial ha mejorado muchísimo.
Hotel Oro Verde en Machala, Circunvalación norte y calle vehicular. Telf.: (07) 293-3140.