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Edición del DOMINGO 10 de Febrero del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Arte para madurar
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Texto: Sheyla Mosquera

Las distintas actividades artísticas contribuyen al desarrollo de la personalidad especialmente en la niñez y adolescencia.


Desde que nacen los hijos, estos van pasando por distintas etapas evolutivas y en cada una su comportamiento o conducta dependerá del grado de madurez mental y física.

Cada niño o niña es distinto. Por lo tanto, hay que estar pendiente de qué tipo de actividades, especialmente en vacaciones, le agrada a cada uno y le sirve para colaborar en el desarrollo de su personalidad.

Para que sea efectivo ese proceso los pequeños necesitan recibir mucho apoyo familiar, considerado clave para que adquieran madurez. Asimismo requieren la colaboración de los profesores que están a cargo de su formación dentro de la escuela. Pero, ¿qué es madurez infantil?

Según la doctora en ciencias de la educación Patricia Zeas de Alarcón,  directora del preescolar y primaria del Liceo Panamericano, un niño de 3 años puede ser maduro si escucha y acata órdenes; a los 4, si es que no necesita mucha ayuda del adulto; a los 5,  si puede aportar también con una idea, y así sucesivamente. Todo depende del ritmo de aprendizaje, personalidad, medio ambiente familiar y del contexto escolar y social donde se desenvuelva.

“Si bien debemos tener un referente cronológico, también dentro de estas edades hay particularidades.  Un niño de 7 años puede tener la madurez, conducta y responsabilidad de uno de 9 o 10.  O quizás uno de 7 u 8 no puede tener ciertas conductas, siendo inmaduro
emocionalmente para su edad”, dice Zeas.

En cualquiera de esas etapas, las disciplinas artísticas tales como danza, pintura, baile, guitarra, teatro, entre otras, ayudarán a los pequeños a adquirir o descubrir qué tipo de habilidades poseen.

Muchas de estas son aptitudes innatas, de no ser así  se las puede ir puliendo según la potencialidad que cada niño o niña  tenga y de acuerdo a cómo el profesional o adulto las esté canalizando.

De ser permanente les ayudaría a estructurar el orden y la disciplina. También a aumentar el hábito de responsabilidad y trabajo, porque los niños que desarrollan cualquier disciplina artística deben tener ciertos límites y horarios. No solo relacionado con la práctica o ensayos, sino con las presentaciones que les ayudarán al desarrollo de la personalidad.

“Por más que un niño realice una actividad de manera individual, hay momentos en que tendrá que interactuar con otros pequeños en presentaciones o exposiciones. Estos son elementos que ayudan a madurar”, agrega Zeas.

También es muy importante el carisma que el profesional posee para llegar con estos cursos al desarrollo de la personalidad.

El psicólogo Wilson Betancourt en su libro Liberando mi inteligencia emocional resalta el valor del arte en el desarrollo de la inteligencia emocional para tener éxito en la vida.

Además, manifiesta, actualmente hay talleres especializados donde se unen la psicología y el arte para un mejor crecimiento de la personalidad. Por ejemplo,  el teatro se lleva muy bien con la psicoterapia, donde intervienen psicólogos clínicos y licenciados en actuación. 

Sugerir, no imponer
Los padres son, a veces, quienes deciden en qué tipo de arte inscribir a sus hijos. Pero, dice Zeas, es muy importante que tomen en cuenta el criterio de los niños mediante una buena comunicación, dándoles sugerencias, porque nada debe ser impuesto. De esa manera se sentirán contentos y van a acudir gustosos al curso o taller. Además sentirán el apoyo de sus padres y pueden decidir después si quieren hacer del arte una profesión.

El arte también ayuda al área espiritual, a tener paz y regocijo, a expresarse con el cuerpo, a ser seguros, responsables y, sobre todo, felices. Por eso es necesario además que la disciplina artística se la presente como una actividad lúdica desde el inicio del aprendizaje, así se enganchará al niño.

Betancourt expresa que el arte contribuye, asimismo,  a tener una buena relación consigo mismo, sintiéndose automotivado, con deseo de aprendizaje y superación.

Incluso  ha observado que en personas adultas que han realizado actividades o cursos artísticos han hecho que tengan mayor madurez y responsabilidad frente al trabajo y a la vida en general. Por lo tanto, la disciplina del arte es una excelente actividad tanto para niños, adolescentes o adultos.

Distintos temperamentos
Las distintas disciplinas artísticas ayudan a cualquier niño a adquirir madurez. Sin embargo, hay unas que son más adecuadas para los chicos dependiendo del temperamento que tengan, según la doctora Zeas. Estas son:

Tranquilo o pasivo:
Los niños se identificarían mucho con la música clásica e instrumental. Por lo tanto podrían estudiar canto, flauta traversa, piano u órgano; y aunque se le enseñen distintos géneros musicales, luego escogerán la actividad que vaya con su carácter.

Inquieto: Para quienes el movimiento es su característica le irá muy bien el baile, la expresión corporal o el teatro. También la pintura les sirve como terapia para relajarse o tranquilizarse.

Problemas emocionales: Es muy adecuado inscribirlos en talleres de pintura. Existen distintas técnicas  para conocer la personalidad del niño e incluso descubrir qué le está afectando, información que puede servir para que un psicólogo, orientador o maestro le ayude mediante alguna terapia en caso de requerirlo.

Tímidos: Para Wilson Betancourt, en la timidez el arte ayuda a vencerla. Los tímidos presentan emociones como la vergüenza, miedo a la crítica, al ridículo o a equivocarse. Por eso le ayudaría el teatro, la danza, ejercicios de expresión corporal.


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