Solo un ser humano educado integralmente puede ser un buen ejecutivo. Una nueva institución apunta a moldear al empresario del nuevo siglo.
¿Qué tipo de comentarios se escuchan en la clase de Maestría Personal?
Primer ejemplo: “¿Cuántas flexiones de pecho te faltan?... ¿Diez? ¿Y no
puedes? Yo las haré por ti”.
Paola Escobar, jefa de nuevos canales de un banco local, lo explica: “El profesor nos reunió en equipos y nos dio metas en conjunto: Cien flexiones de pecho, cien sapitos, cien abdominales. Todos, aunque estábamos con uniforme o terno, nos pusimos a realizar los ejercicios para cumplir las metas. Si uno no podía, el otro las completaba. Lo importante era colaborar para bien del equipo”.
Segundo ejemplo de frases: “Aquí yace el cuerpo sin vida de alguien honesto que amó infinitamente a su familia y siempre actuó mostrando valores morales que dejaron una huella profunda entre quienes lo conocieron”.
Paúl Moscoso (23 años), jefe de cobranzas de una institución financiera, señala: “La tarea era escribir nuestro obituario; debíamos redactar cómo queríamos que los demás nos recuerden. Cuando leí mi texto frente a los demás estudiantes se me quebraba la voz por lo emotivo que fue para mí. Allí reflexionábamos: ¿Así estamos obrando hoy para ser recordados así en el futuro?”.
Ejecutivos y personas
Trabajar en equipo y proyectarse al futuro son actividades que buscan desarrollar el lado íntimo de los estudiantes de Humane, tal como se denomina la Escuela de Negocios del Instituto de Desarrollo de la Persona. “Humane quiere desarrollarnos por completo, no solo en lo intelectual, por eso me interesó”, indica Marianella Laverzzari (24), jefa de compras de una cadena de farmacias.
“Aquí me han dado una visión más amplia de mi entorno. Estoy aprendiendo a escuchar a los demás, a comprender mejor, a tratar de ser una persona completa, porque quien tiene una educación integral triunfa no solo en el trabajo, sino también con su familia, con todos”, indica Fernando Correa (28), coordinador de cobranzas de un banco.
Ello son parte de una primera promoción compuesta por 25 ejecutivos provenientes de importantes empresas y multinacionales.
Carlos Muñoz Ínsua es el rector de esta organización heredera del trabajo de la Fundación Acción Solidaria y Humane Consulting Group, instituciones que trabajando en el área de capacitación integral.
Muñoz destaca que esta oferta educativa busca desarrollar en los estudiantes competencias específicas que brinden resultados. “Es común que los graduados universitarios ingresen a las empresas a ‘aprender’ el trabajo. Y muchas veces se frustran porque el título no significa que puedan desempeñarse o que logren ascensos”, explica este empresario que subraya que Humane es un “proyecto de jóvenes para jóvenes”.
Se refiere a que la escuela de negocios nació por iniciativa de los directivos de Humane Consulting Group, entre quienes se encuentra su hijo, Carlos Muñoz Gallardo (36 años), un profesional en finanzas y psicología graduado en Estados Unidos que como laico consagrado trabaja para potenciar las capacidades de los individuos en todos los campos, entre ellos el laboral (Ver columna en esta página).
Javier García (33 años), director ejecutivo de Humane, recuerda cómo nació esta iniciativa: “Como consultores escuchábamos que los gerentes se quejaban que sus empleados no sabían comunicarse, o que no eran prácticos, o que les faltaba liderazo y actitud. ¿Para qué capacitarlos, si después se comportarán igual?, me preguntaba un gerente alguna vez”.
Por eso los jóvenes directivos de la consultora decidieron crear una escuela que moldee de manera más detallada el perfil del empleado que toda empresa quisiera.
Y para ello elaboraron un pensum que empate materias tradicionales, como Matemáticas financieras, Derecho laboral, Contabilidad y Publicidad, con asignaturas como Maestría de la mente, Liderazgo y Habilidad en la educación. “El desarrollo humano reúne el ‘ser’ (formación humana), ‘saber’ (formación técnica) y ‘emprender’ (formación gerencial)”, agrega García.
Su metodología de trabajo incluye el couching (de couch o entrenador), en el que a cada alumno se le asigna un consejero.
El couch Juan José Paniagua (28) explica que su labor muchas veces lo lleva a conocer sobre la vida personal de los estudiantes. “Por la confianza a veces ellos nos cuentan sus situaciones. Nosotros los ayudamos a conocerse a sí mismos”, explica este asesor que tiene asignados ocho estudiantes.
El couch Pablo Gavilanez (30) indica que la Escuela busca “ayudar a los estudiantes a potenciar sus habilidades, a ser mejores profesionales, a ser mejores seres humanos”. Esa es la propuesta que ofrecerán a la siguiente promoción de alumnos que ingresarán en marzo a las carreras de gestión empresarial, Gestión de calidad de servicios, y Desarrollo humano y administración de personal. (M.P.)
Informes: Junín 208 y Pedro Carbo, 9 piso, 256-8272,
www.humane.edu.ec.