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Son alentadoras las perspectivas de que el Ecuador vuelva a ser el gran exportador de cacao, este fruto que en el siglo XIX constituyó la “pepita de oro”.
El cacao fino y de alto nivel de aroma, que está en actual producción, tiene buena demanda y compite con ventaja frente al cacao de otros países.
El cacao es originario de América; sin embargo, África, desde hace algunos años, se convirtió en la mayor exportadora con alrededor del 70% del comercio internacional. Actualmente, los principales exportadores son las repúblicas de Ghana, Nigeria y Costa de Marfil.
Si bien la calidad del cacao africano, especialmente en aroma, es inferior a la del producto ecuatoriano, tiene la ventaja de un precio menor, tanto por el menor costo de la mano de obra cuanto por la cercanía de África a los mercados europeos.
Hoy por hoy, los principales exportadores de América son Brasil y Ecuador.
Las condiciones climáticas y ecológicas del Ecuador son óptimas para la producción de buen cacao, a lo cual hay que añadir la capacidad de los nuevos agricultores que se han concienciado en la necesidad y conveniencia de producir cacao fino de aroma delicado y entregar el producto puro, calificado, sin mezcla con el de menor calidad, lo cual ha contribuido y contribuye a la confianza de las empresas compradoras.
En el 2007, la exportación de cacao ha subido a la interesante cifra de 250 millones de dólares.
Pero ya no es solo la exportación de la pepita lo que cuenta sino los productos elaborados y semielaborados, rubros que también están en ascenso. Ahora que se habla de “la marca Ecuador”, vale la pena hacer todo esfuerzo por producir chocolates finos y sabrosos.
Existía alguna preocupación de parte de los consumidores en deleitarse con el chocolate, debido a su contenido en grasas. En efecto, la pepa seca tiene el 25% de grasa, el 13% de proteínas y el 40% de carbohidratos. Las recientes investigaciones químicas revelan que si bien, efectivamente, los ácidos saturados están en una proporción del doble de los ácidos mono y polisaturados, entre los primeros predomina el ácido esteárico de fácil metabolismo. Por consiguiente, el chocolate no sería responsable de ningún aumento del colesterol malo. |