El chofer perdió el control del carro que llevaba 8 personas. Iban sin cinturones de seguridad.
“Nos chocamos y mi papá está muerto”. Galo Gancino recuerda con estupor y un temblor en el cuerpo la frase que el domingo por la noche escuchó de Wilson Jr., su sobrino de 17 años. El joven salió ileso del accidente que el fin de semana enlutó a dos familias ecuatorianas residentes en Madrid, los Gancino-Ortega y los Acosta-Niquinga.
Wilson Gancino, de 45 años, su hija, Jéssica, de 19, y Naidel Arianna Acosta, de 3, fallecieron en el accidente. El padre de la pequeña, el quiteño Aroldy Acosta, y su segunda hija, Almudena, de 8 meses, resultaron heridos y fueron trasladados a los hospitales 12 de Octubre y Gregorio Marañón, respectivamente.
Tras permanecer 24 horas en los centros hospitalarios recibieron el alta. No corrió igual suerte Susana Niquinga, cónyuge de Acosta, quien sufrió traumatismo craneal y ayer continuaba grave. Un amigo de las dos familias, también ecuatoriano de unos 40 años, ingresó al hospital Gregorio Marañón.
El vehículo, un Citroën Berlingo, color blanco, circulaba por la av. Andalucía, de cuatro carriles por cada sentido, que atraviesa el sur de la ciudad.
Wilson Gancino, conductor vecino de la barriada de San Cristóbal de Los Ángeles, perdió el control del vehículo, este se salió de la calzada, avanzó sobre un terraplén, chocó contra un muro de hormigón y cayó “boca arriba”, junto a unos bloques de vivienda, por la calle del Sahara.
Siete de los ocho ocupantes (el máximo permitido en esas furgoneta es de cinco) salieron despedidos. El cuerpo inerte de Naidel Arianna quedó atrapado entre los hierros retorcidos y para su rescate fue necesaria la presencia del personal del Cuerpo de Bomberos.
Su padre, Aroldy Acosta, albañil, perdió el empleo en agosto pasado. “Lo ayudé a regularizarse en el 2005, pero tuve que despedirlo porque se acabó la obra. Me enteré de la tragedia y no podía abandonarlo”, subrayó ayer su ex jefe, Antonio Cerdán, quien correrá con los gastos (más de 2.000 euros equivalente a unos 2.900 dólares) del sepelio de la pequeña.
Wilson Gancino, padre de tres hijos, provenía de una familia de nueve hermanos que nació en Pujilí, Cotopaxi, pero encontró el sustento diario en Quito. Trabajaba en la construcción y pese a que estaba a punto de cumplir diez años residiendo en Madrid, aspiraba a regresar al Ecuador.
“Esto no es para mí”, repetía sin cesar.
La frase la recordaba en el Instituto Anatómico Forense (morgue) su hermano Galo, uno de los primeros familiares en arribar al sitio del percance cuando recibió la trágica noticia del accidente.
“Llegamos y en las ambulancias estaban atendiendo a los heridos, pero Wilson estaba tendido en el suelo, muerto”. Era un aficionado del deporte y el domingo volvía a casa después de cumplir con el ritual de cada fin de semana: acudir a unas canchas en la zona de Villaverde Bajo para disputar varios partidos de ecuavolei, en familia y con amigos.
Hoy, esos familiares y amigos despedirán al inmigrante ecuatoriano, a su hija Jéssica y a Naidel Arianna en el cementerio de Getafe, localidad ubicada en las afueras de Madrid.
Detalles
Percance
Causas
El exceso de velocidad o algún error mecánico serían las causas del accidente. Se esperan los análisis de sangre de Wilson Gancino para determinar si había consumido alcohol.
Protección
Al parecer ninguno de los pasajeros llevaba puesto el cinturón de seguridad. Wilson Jr., el joven que resultó ileso, iba dormido en el coche en el momento del accidente, según relató ayer.
Recorrido
Wilson Gancino se dirigía hacia Usera para dejar en su hogar a Aroldy Acosta y su familia. Después tenía previsto dirigirse a San Cristóbal de Los Ángeles, donde residía.