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En Jardines del Salado piden obras y fin a riña |
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| Falta de alcantarillado y pavimentación de calles constan entre las carencias de la cooperativa Jardines del Salado. | | |
| Febrero 13, 2008
Los moradores dicen que anteriores dirigentes no cancelaron valor de terrenos a la JBG.
Los días para quienes habitan en la cooperativa Jardines del Salado (kilómetro 2½ de la vía a la costa) transcurren entre sentimientos de incertidumbre, malestar, resignación e impotencia. Simplemente, no saben qué los desespera más.
Calles convertidas en lodazales ante la carencia de pavimentación y alcantarillado, filtraciones de agua en el interior de los domicilios que obligan a los dueños a gastar dinero en contrapisos y otras adecuaciones.
Un caso es el de Magaly García, quien hace tres años reconstruye su casa. “He tenido que poner otro baño, otros cuartos, otras instalaciones (eléctricas). He gastado $ 2.000 y todavía me falta la sala”, dice resignada mientras barre el lodo esparcido en ese espacio de unos 8 m².
A este inconveniente, que surgió hace cinco años con la pavimentación de la avenida principal (la vía quedó a un nivel más alto en relación a las construcciones), se suma la exigencia de la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG), dueña de los terrenos, que reclama el pago de los predios.
“Hemos sido estafados, vejados, aquí se han cometido barbaridades. Los anteriores dirigentes no pagaron a la Junta, vendieron calles, parques, talaron manglares para vender más lotes de forma ilegal”, fustiga Sergio Vélez, presidente de la cooperativa.
Por esta última acción, unas 80 familias fueron desalojadas en diciembre del 2005 por el Municipio, debido a que las viviendas tenían un impacto directo en el medio ambiente.
“Eran casi 300 casas, pero por sensibilidad del Alcalde (Jaime Nebot) solo salieron las 80 que estaban más cerca al estero”, manifiesta Vélez.
En el sitio intervenido aún quedan vestigios de materiales de construcción y unos hitos (pilares) que delimitan la zona urbanizada con la reserva de producción faunística Manglares del Salado.
Vélez explica que en el 2002, los dirigentes de ese entonces, encabezados por María Yungaicela, no cancelaron a la JBG el dinero recaudado por la venta de aquellos terrenos, por los cuales los posesionarios pagaron hasta 4.500 dólares.
Al contrario, la ex directiva endosó la deuda a los actuales habitantes, cuyos terrenos de alrededor de 100 m², están valorados en 1.300 dólares, según Vélez.
Tampoco los primeros residentes lograron completar la transacción con la JBG. Cuando nació el asentamiento, hace 20 años, los dirigentes entregaron a los habitantes documentos que avalaban un derecho de posesión de los terrenos.
Estos inconvenientes obstaculizaron el trámite de legalización de los terrenos en el Municipio de Guayaquil, aseguran moradores.
“No existimos para el Municipio, por eso estamos así, sin servicios básicos, lo que tenemos lo hemos puesto nosotros”, expresa una residente que solicita la reserva.
El dirigente Vélez no descarta cancelar “otra vez” los terrenos, pero pide una reducción de los valores.
La cooperativa Jardines del Salado ocupa un área de 245.000 m², donde actualmente habitan cerca de 1.200 familias, según Vélez.
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