El ejército de Estados Unidos ha redactado un nuevo manual de operaciones que eleva la misión de estabilizar a países desgarrados por la guerra y le da una importancia igual a derrotar a los adversarios en la batalla.
Los funcionarios militares describieron el nuevo documento, la primera edición nueva, desde 2001, de la doctrina integral del ejército, como un avance importante que usa las lecciones penosamente aprendidas en Iraq y Afganistán, donde éxitos militares iniciales fueron reemplazados por luchas largas y arduas para establecer el control.
También ilustra cuánto ha avanzado el Pentágono de la renuencia inicial del gobierno de Bush a usar las fuerzas armadas para apoyar esfuerzos de “construcción de naciones” cuando entró en funciones.
El manual describe a Estados Unidos como frente a una era de “conflicto persistente” en la que las fuerzas armadas estadounidenses muchas veces operarán entre civiles en países donde las instituciones locales son frágiles y los esfuerzos por ganarse a una población recelosa son vitales.
El teniente general William B. Caldwell IV, comandante del Centro de Armas Combinadas del Ejército en Fort Leavenworth, en Kansas, recientemente empezó a poner al tanto a los legisladores sobre el documento.
En una entrevista, lo describió como un “plan detallado para operar durante los próximos diez a quince años”.
“La doctrina del ejército actualmente asigna un peso igual a las tareas relacionadas con la población —dar estabilidad u ofrecer apoyo civil— y las de operaciones ofensivas y defensivas”, declara el manual. “Ganar batallas y escaramuzas es importante, pero no es suficiente por sí solo. Moldear la situación civil es igual de importante para el éxito”.
Tanto en Iraq como en Afganistán, las fuerzas armadas están inmersas en reconstruir las instituciones locales, ayudar a restaurar los servicios esenciales y proteger a una población vulnerable. El nuevo manual es un intento por ubicar estos esfuerzos al centro del entrenamiento, el planeamiento y las operaciones militares.
Eso requeriría unos cambios importantes. “Va a haber cierta resistencia”, dijo Caldwell. “Habrá gente que oirá y entenderá lo que estamos diciendo, pero va a requerir tiempo inculcar eso en nuestra cultura”.
Aun al tiempo que le daban la bienvenida, otros oficiales del ejército señalaron que hay inconsistencias entre la doctrina recién creada sobre cómo librar una guerra y la práctica actual. Las brigadas del ejército en Iraq no cuentan con suficientes ingenieros de combate para apoyar a los programas civiles, indicaron. Además, agregaron, el ejército no asciende a oficiales que asesoran a las fuerzas de seguridad iraquíes y afganas con la misma facilidad que a otros, y necesita mejorar su entrenamiento.
Se espera que el nuevo manual sea presentado formalmente este mes. The New York Times recibió un borrador reciente. Cuando Estados Unidos invadió Iraq, Donald H. Rumsfeld, Secretario de Defensa en ese entonces, y muchos líderes militares de alto rango hablaron muy bien del valor de la velocidad y los sistemas militares de alta tecnología, al argumentar que podían permitir que un número relativamente pequeño de tropas rápidamente derrotara a los adversarios de Estados Unidos. La misión de estabilizar a Iraq, tras la caída de Saddam Hussein, en general fue tratada como una preocupación secundaria, una que suponía que las fuerzas de seguridad de Iraq cooperarían y también serían efectivas.
La dificultad del ejército estadounidense para asegurar a Iraq ha llevado a un examen de conciencia dentro de las fuerzas armadas sobre cómo prepararse para conflictos futuros.
El coronel H.R. McMaster, quien comandó el exitoso esfuerzo en 2005 para asegurar la ciudad de Tal Afar, en el norte de Iraq,dice en un nuevo artículo que una fe exagerada en la tecnología militar y una subestimación correspondiente de las medidas políticas y militares para asegurar la paz socavaron los esfuerzos estadounidenses en Iraq.
El nuevo manual describe un panorama de guerras futuras en el que el ejército debe estar preparado para enfrentar coaliciones cambiantes y factores culturales complejos.
“El entorno operacional seguirá siendo sucio, aterrador y física y emocionalmente agotador en que la muerte y la destrucción son resultado de condiciones ambientales que crean crisis humanitarias así como conflicto en sí”, declara el manual. Será una arena, agrega, en que el éxito dependerá no sólo de la fuerza, sino también de “qué tan rápido se puede establecer y mantener estabilidad”.