Bien se le podría llamar “Corporate Idol”. En un concurso que tomó como ejemplo las populares competencias de cantantes en televisión como “American Idol” y “Pop Idol”, McDonald’s hizo un llamado a audiciones entre sus 1,6 millones de empleados a nivel mundial y quedó abrumado con la respuesta.
Llegaron videos de 3.600 empleados cantantes de todo el globo, todos ellos buscando una oportunidad para ganar el premio de 25 mil dólares (eso sí, sin contrato para grabar).
Ahora, catorce finalistas ensayan exhaustivamente para una fase final, en abril, en una convención de McDonald’s, en Orlando, Florida.
Por eso Aziah Bolling, de 20 años y cajera de McDonald’s, se soltó cantando el otro día una canción de gospel mientras le servía a un cliente un café y un McMuffin con salchicha, en Dunmore. Su interpretación de “Amazing Grace” despertó admiración entre un grupo de jubilados que se había reunido a desayunar en el local.
Según los estándares provincianos de Pennsylvania, ya es una estrella. “Es una trabajadora encantadora”, dijo Rich Burdyn, de 65 años. “Siempre está cantando aquí. Hermosa”.
El concurso, Voz de McDonald’s, se celebró por primera vez en 2006, cuando Elisangela Silva Dos Santos, de 20 años y empleada brasileña, resultó la ganadora.
El éxito fue tal que McDonald’s decidió organizarlo cada dos años. Esta vez, con el agregado de la votación del público por Internet, el concurso tiene un parecido aún mayor con “American Idol”. Un sitio en Internet incluye biografías y videos de los finalistas, entre los que se encuentra la versión de “Son of a Preacher Man” de Bolling.
La estudiante universitaria, que creció en el seno de una familia musical, dijo sentirse emocionada y sorprendida por ser finalista. El año pasado presentó solicitudes para siete empleos para ganar dinero para sus gastos, pero sólo McDonald la contactó.
“Los restaurantes de comida rápida me habían dejado un mal sabor de boca”, dijo mientras explicaba que antes había trabajado para la competencia. “Fue el destino”.
Los ejecutivos de McDonald’s debatieron entre cantar y bailar, pero se decidieron por lo primero porque a los concursantes les resultaría más fácil mostrar sus dotes en el trabajo.
“Resulta difícil bailar mientras uno sirve papas fritas”, dijo Lisa McComb, vocera de la compañía.
Cuando Bolling fue nombrada semifinalista, pegaron pósters con su fotografía y nombre en las tiendas de McDonald’s en el área y colocaron volantes en las charolas de comida animando a los clientes a votar por ella en Internet.
“Si tuviera que describirla, diría que es la versión femenina de Nat (King) Cole”, dijo Rudolph Bolling, su papá y pastor asociado en una iglesia local.