La manera de caminar, de hablar y hasta el formal estilo de saludar describen el aristocrático apodo que Nicole Kidman recibió como Princesa de Hollywood. Siempre vestida a la perfección, parada o sentada en una recta posición que resultaría incómoda para cualquier otro ‘plebeyo’, ella sabe lucir con honor el título de superestrella.
Incluso luego de divorciarse de Tom Cruise y de haber renovado su vida al casarse con el cantante de música country Keith Urban, Nicole conserva la misma fama de siempre. Y mientras confirma públicamente que está embarazada, mantiene la gloria profesional, estrenando en la misma temporada dos cintas tan diferentes como las aventuras en The Golden Compass y una historia más realista como Margot at the Wedding, que generan posibilidades para volver a ser ‘coronada’ con el Oscar.
Pregunta: ¿Le presta atención a los comentarios sobre la posibilidad de recibir otra nominación al Oscar?
Respuesta: A mí solo me gusta hacer un buen trabajo. Es básicamente mi interés: trabajar con muy pero muy buenos directores. El resultado a veces termina siendo una gran película y otras veces se busca un punto máximo que no se logra.
P: Habiendo trabajado con los mejores directores de Hollywood, ¿hay alguno con el cual quisiera trabajar y todavía no tuvo la oportunidad?
R: Yo busco directores que son curiosos, que tienen voces fuertes. No tengo afición a los directores difíciles. Me encanta trabajar internacionalmente. Tampoco persigo demasiado, tiendo a responder al material que recibo y como actriz es un lugar encantador. Me encantaría trabajar con Scorsese, me gustaría que construyera una película alrededor de una mujer. Se lo pido todo el tiempo, porque me gustaría ver esa película. También me gustaría trabajar con Spielberg. Siempre dije que quería trabajar con él y lo conozco como amigo desde hace mucho tiempo. Me interesan directores diferentes y podría nombrarte una larga lista pero no sé si nuestras cartas puedan cruzarse.
P: ¿En qué medida influyen los representantes o un publicista en la carrera de una estrella de Hollywood? ¿Es cierto que ellos se anticipan a las decisiones de filmar una película por encima de otra?
R: Yo tengo dos representantes con los cuales he trabajado toda mi carrera. Tengo los mismos publicistas de siempre. En verdad, jamás he cambiado a nadie en mi vida. Me enorgullezco de ser muy leal. Mis decisiones tienen que ver con un número diferente de factores y la mayoría son bastante espontáneos. Creo que debemos ser responsables con las decisiones propias que tomamos a lo largo de la vida.
P: ¿Y qué cree que tenga una película como Margot at the Wedding para ser considerada en la competencia del Oscar?
R: Lo que me gusta del guión es que es bastante divertido, tratando partes muy molestas de la vida familiar donde logra encontrarle humor. Siempre me atrajeron cosas así.
P: Como actriz, ¿le agregó algo diferente a la película, más allá del guión original?
R: Filmamos casi tal como había sido construido el guión, pero cuando trabajas con un director-escritor, también trabajas con alguien colmado de arte y él es muy cuidadoso. Todo fue armado en una forma lo suficientemente lógica como para que al momento del rodaje el guión ya estuviera elaborado lo suficiente, como para no cambiar líneas ni reescribir escenas. Solo agregamos una toma mientras filmábamos, la escena donde el personaje de Jennifer (Jason Leigh) y el mío están en la cama hablando. Y me alegra que la hayan agregado.
P: ¿No le falta un final a la película Margot at the Wedding?
R: Supongo que es una forma muy simple de ver el cine. Hoy en día hay una forma particular de contar una historia. La gente espera que haya un principio, medio y un final, pero cuando juegas con esa estructura y no le das a la gente lo que espera... Quiero decir que la vida no tiene un final. Hay momentos donde obviamente nacemos y morimos. Todo lo que pasa en el medio no tiene principio ni un fin que se pueda seguir linealmente. Y esta película no trata con un final, trata con la posibilidad de un nuevo comienzo.
P: ¿Aprovechó algún factor externo en esta actuación para conservar el nivel del Oscar?
R: Me gustaría trabajar de nuevo con la diseñadora de vestuario Ann Roth. Con ella ya habíamos filmado The Hours y Cold Mountain, es una de las mejores del mundo. Trabaja muy bien conmigo, encuentra vestidos que me ayudan. Esta vez me consiguió un buen par de medias y un cárdigan que desde el ensayo disparó en cierta forma el sentimiento de toda la película para mí. Pude caminar en medias, sin zapatos por la casa, dándole el sentimiento casual, igual que los lentes que me dio después. También trabajé con un entrenador de dialectos porque Margot es de Nueva York y me intimidaba un poco, particularmente el personaje de una escritora e intelectual. Ann Roth y el director me dieron la suficiente confianza que necesitaba. Tiendo a trabajar siempre con la misma gente. Ahora estoy filmando una película en Australia con Baz Luhrmann y con él ya habíamos hecho Moulin Rouge, pero también volví a reunirme con el mismo equipo de filmación con el que había trabajado cuando era chica. La mayoría de la gente con la que estoy filmando en Australia me conoce desde que tenía 16 años. Y sí, me doy cuenta de que el tiempo pasa también para mí.
P: ¿Hasta qué punto acepta bajar las condiciones económicas por aumentar la calidad de cine?
R: Como mujer, es amoroso que me paguen bien por lo que hago, pero con Margot at the Wedding no pagan por hacer una película así. Más que nada, la hice por el crédito a largo plazo, por eso también hago películas chicas. Ocasionalmente, filmo una producción grande, pero supongo que mi corazón se queda en la parte artística y es lo que al final me identifica. Pero es maravilloso tener recompensas financieras y al mismo tiempo llegué hasta un lugar donde puedo trabajar como mujer en lo que yo quiero hacer y es algo que también gané con creces. Estoy encantada con el lugar que ocupo, me permite decir “tengo mi casa, tengo mi matrimonio y ahora puedo seguir un camino artístico, cuidándome yo sola”. El miedo por cuidarnos solos en la vida siempre existe. Y yo puedo, igual que el resto de mi familia. Por eso puedo hacer cine cuando quiero. Es una bendición.
P: ¿Las clases de teatro cuando todavía no era conocida influyen más que la pura experiencia como actriz?
R: En la escuela de drama pensé que la clase de mimo no me iba a servir y me escapaba, igual que las de acento al hablar. Y en realidad son las clases que más terminé aprovechando en mi carrera. Cuando filmé la película Dogville no teníamos nada para pretender una actuación, y cuando se aprende a crear un animal y precisas sentarte durante cinco horas a jugar que te atragantaste con una bola de pelo... es muy beneficioso. Debería recomendar a todos los actores que no se pierdan las clases de mimo como yo.
P: Aunque todavía no se nota, el embarazo y la llegada de un bebé es la noticia del momento. ¿Le gusta trabajar con chicos? Es un punto en común de The Golden Compass y Margot at the Wedding.
R: Me gusta. Mis hijos tienen entre 13 y 15 años, así que disfruto cuando trabajo con chicos de esa edad. (En Margot at the Wedding), Zane Pais estaba siempre dispuesto a concentrarse, pero también tenía muy buen sentido del humor. Su madre es actriz y él entiende muy bien el trabajo, por haber crecido en el ambiente. No sé si quiere ser actor el resto de su vida, pero ciertamente tiene una presencia maravillosa. Últimamente trabajo con chicos en prácticamente cada película que vengo haciendo. Y en The Golden Compass, Dakota (Blue Richards) tiene muchísimo balance, también es inteligente. Fue igual que trabajar con un adulto.
P: ¿El paso de la edad le preocupa?
R: Ya cumplí 40 años y en los últimos dos años tuve la oportunidad de interpretar los mejores personajes.
P: ¿Cuál es su película preferida entre Margot at the Wedding y The Golden Compass?
R: No soy una gran fanática de las fantasías y en cine siempre me incliné hacia los dramas psicológicos, pero me gustaron los personajes del libro The Golden Compass, que permiten una buena interpretación.
P: ¿De chica ni siquiera le gustaban los libros de fantasía?
R: Mi madre solía leerme los cuentos de hadas de Ronald Dahl o las Crónicas de Narnia. Y cuando se filman películas basadas en este tipo de libros, como The Golden Compass, la gente se apasiona y es maravilloso. Lo mejor es que hay personas en este tipo de cine y no son solo animaciones.
P: ¿Con el filme The Golden Compass hubo cierta controversia en cuanto al tono anticristiano?
R: Creo que resultó una falsa alarma. Yo no quiero filmar una película antirreligiosa ni anticatólica. Vengo de una familia católica y no es algo que pondría muy feliz a mi abuela.
P: ¿Qué sigue después del nacimiento del bebé? ¿Va a filmar con el director Wong Kar Wai The Lady of Shanghai?
R: Me acabo de casar y esa es mi prioridad. Por eso no quiero filmar The Lady of Shanghai. No quiero ir y vivir en otro país por un año. No es lo correcto para mi vida en este momento.
P: ¿Cómo complementa entonces el embarazo o la vida de casada con Keith Urban en contraste con el cine?
R: Estoy muy feliz de estar en Australia. Estamos allá desde abril del año pasado, por una película que también se llama Australia. Desde que era muy chica soñaba con rodar esta película y espero que cumpla las expectativas porque yo quise que fuera muy romántica. Tiene una calidad mágica, pero igual es un drama con algo de comedia. ¿Quién sabe? A lo mejor el año que viene vas a sentarte otra vez delante de mí, diciendo que no funcionó o salió todo bien. Ciertamente estamos trabajando para lograr algo mágico en la pantalla.
P: Pase lo que pase con el Oscar, ¿el hecho de ocupar un lugar tan importante en Hollywood la lleva a pensar en otras actrices de otras épocas que pasaron por lo mismo, recapacitando sobre lo lejos que usted también llegó?
R: No pienso en nombres de actrices, sino en la gente en general. Me parece que hoy en día hay cierta falta de respeto por las personas mayores, aunque suene fuera de moda. Pero creo que se gana muchísima sabiduría con el respeto y ahora mismo estoy trabajando con actores más viejos como Jack Thompson, un actor australiano que ha dado su vida al arte y por eso le tengo tanta admiración. Al mismo tiempo, las personas encontramos como pareja aquellos con quienes estamos dispuestos a caminar el resto de la vida, compartiéndolo todo; porque lo que vale es compartir. Yo amo mi trabajo pero al mismo tiempo no quiero hacerlo sin tener alguien más con quien compartirlo.