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Las imágenes nos golpean una tras otra. Campesinos al borde de las lágrimas constatando que han perdido su cosecha y con ella sus recursos y sus sueños; mujeres desoladas lejos de la casa pobre y elemental pero que era su hogar; niños víctimas de las epidemias; padres que perdieron a sus hijos; ancianos que han perdido hasta la esperanza.
Es el invierno decimos, es El Niño; no, La Niña; no, en realidad es el cambio climático. Lo que sea, la verdad es que los ríos se desbordan, los muros ceden, los diques no cumplen su papel, la infraestructura colapsa y no estamos listos para responder a la catástrofe.
Pero, ciertamente, esto no es nuevo, tenemos experiencias anteriores, las tuvimos en la década del ochenta y otra vez en los noventa, pero aquí estamos con la misma incapacidad de prever, de reaccionar rápido, de aceptar que el problema es de todos.
Ahora, debemos asumir con total solidaridad los problemas y las necesidades de los damnificados. Por supuesto, que la acción fundamental es responsabilidad del Gobierno, pero no será todo, ni suficiente. Eso por el momento.
Porque la expresión más importante de solidaridad vendrá después, cuando bajen las aguas, hagamos la evaluación y asumamos la responsabilidad ciudadana de exigir que las obras de infraestructura se realicen, que las que existen reciban mantenimiento adecuado, que tengamos una defensa civil fuerte y profesional, que las universidades contribuyan, como debe ser, con investigación, difusión y propuestas de soluciones inspiradas en el conocimiento y el desarrollo de la ciencia y la tecnología; que en cada cantón se desarrolle una cultura de prevención y se identifiquen responsables preparados para dirigir las acciones en las emergencias. En otras palabras, que seamos capaces de avanzar en civilización.
No podemos impedir que llueva, no depende de nosotros la erupción de un volcán, no podemos predecir un temblor o un terremoto, pero sí podemos desarrollar capacidad de organización y de utilización de todos los recursos que la tecnología del siglo XXI pone al servicio de los seres humanos. |