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Es lamentable. Cada invierno en nuestro país, las vías se convierten en trampas, más aún cuando es de noche y llueve, no se puede distinguir el tamaño de los baches, ni dónde están.
Existen dos principales tipos de construcción de vías: las de hormigón rígido, y las de asfalto. Es interesante conocer que construir con hormigón rígido, costaría 30% o algo más que construir con asfalto. El mantenimiento de las vías de hormigón rígido es mínimo, no así el de las de asfalto.
En cuanto a la duración, se ha determinado que en nuestro país existen vías que han pasado los 50 años de vida; en cambio con asfalto, duran solo unos años y dependiendo de qué constructora realiza la obra, pues en muchos casos, en el primer invierno aparecen los baches. Autoridades, alcaldes, se jactan de hacer obras, pero de qué sirven si en pocos meses se deterioran.
¿No es más conveniente pagar el 30% más o el doble, en lo que sería un solo gasto, y a cambio de eso tener verdaderas vías para no arreglarlas todos los años? ¿O es negociado de grupos económicos? Aparte de los costos económicos directos de los proyectos, también cuentan los repuestos de nuestros carros, y lo más importante, nuestra seguridad.
Con vías bien hechas se pueden evitar muchos accidentes. Digno de copiar es Cuenca, donde se usa hormigón rígido. Muchos barrios llevan más de 10 años con sus calles intactas y sus habitantes no se oponen a pagar por esas mejoras. Esas obras generan empleo a gran número de profesionales y proveedores de toda índole, y no se centraliza a unos pocos “lugartenientes”.
Walter Clavijo Hidalgo, ingeniero civil, Guayaquil
El lunes 18 saqué mi automóvil del taller; tuve que cambiarle los amortiguadores del tren trasero que estaban muy golpeados por los viajes a la provincia de Santa Elena, en especial a la Ruta del Sol. Pero ahora “navegando” por la bien bautizada avenida Las Aguas, de Guayaquil, me topé con un bache que desinfló mi llanta delantera derecha. Culpable yo (por caer en ese hueco, uno de los muchos que hay), y sin nadie a quién reclamarle, solo agradecí al Señor que haya ido a 30 kilómetros por hora en esa pendiente, caso contrario pudo romperse mi carro en dos partes. También felicité a las llanteras y vulcanizadoras porque tienen tanto trabajo gracias al Municipio y al Ministerio de Obras Públicas.
Roberto Francisco Castro Vizueta, abogado, Guayaquil Señor presidente Correa, utilice su facilidad de palabra para hacer “bulla” internacionalmente. Llame a sus presidentes amigos Chávez o Lula y los que no lo son, para que vean la grave situación que están pasando los hermanos ecuatorianos por la inundaciones.
No sé si usted escucha recomendaciones, pero nunca es bueno pelearse a muerte con todo el que no comparte sus ideas, uno no sabe en qué momento puede necesitar ayuda, como ahora. Es triste, los noticieros y diarios internacionales no sacan nada. Marque presión a sus cónsules y embajadores para que movilicen a la opinión pública internacional si quiere recibir ayuda exterior, y use su locuacidad para unir a los ecuatorianos.
Ángela L. de Candage, Florida, EE. UU. |