¿Acaso Silicon Valley puede convertirse en un líder mundial de paneles solares baratos y abundantes para las masas? En vista del tremendo éxito del valle en años recientes con productos tan básicos como motores de búsqueda y reproductores de música, abordar la energía solar podría parecer poco probable. Pero algunos de los mejores cerebros del valle están cautivados por el desafío.
Existe un precedente respecto a cómo trata el valle de abordar tales tareas, y está plasmado en la Ley de Moore, la máxima hecha famosa por Gordon Moore, cofundador de Intel. La Ley de Moore se refiere a mejoras vertiginosas en los chips computacionales, que serían acompañadas por precios a la baja.
Una relación entre la Ley de Moore y la tecnología solar refleja la realidad ingenieril de que los chips computacionales y las celdas solares tienen mucho en común.
“Una celda solar es simplemente un gran chip especializado, así que se aplica todo lo que hemos aprendido sobre fabricar chips”, señaló Paul Saffo, profesor asociado de ingeniería en la Universidad de Stanford y quien ha estudiado durante muchos años a Silicon Valley.
La oportunidad financiera también impulsa a los innovadores a explotar el campo solar. “Éste es el mayor mercado que jamás haya considerado Silicon Valley”, expresó T. J. Rogers, presidente ejecutivo de Cypress Semiconductor, propietario de SunPower Corporation, fabricante de celdas solares en San José, California.
Rogers, que también es presidente del consejo de SunPower, dijo que el mercado global para nuevas fuentes de energía terminará por ser más grande que el mercado de chips computacionales. “Para los emprendedores, la energía va a ser buena onda durante los próximos 30 años”, aseguró.
Nanosolar, compañía de tecnología solar, en San José, California, embarcó sus primeros paneles solares de “película delgada” en diciembre, y la empresa dijo que, con el tiempo, quiere producir paneles que sean más eficaces para convertir luz solar en electricidad así como menos caros que las versiones actuales.
La verdad es que el romance de Silicon Valley con la tecnología solar podría ser efímero.
“Hemos visto muchos castillos en el aire en la industria a lo largo de los años, muchas afirmaciones descabelladas nunca se cumplieron”, señaló Lisa Frantzis, especialista en energía renovable en Navigant Consulting, empresa de consultoría en Burlington, Massachusetts.
Otro obstáculo en el camino de la innovación solar podría ser el comportamiento del consumidor. Los propietarios de casas podrían ser lentos para cambiar sus costosos calentadores de agua por nuevas soluciones solares.
La confiabilidad también es un problema: aunque las actuales tecnologías solares han demostrado ser relativamente duraderas, no se sabe qué tan resistente será la siguiente generación de las mismas. “Necesitamos tecnologías que puedan sobrevivir 20 años sobre un techo”, recalcó Barry Cinnamon, presidente ejecutivo de Akeena Solar Incorporated, de Los Gatos, California, firma diseñadora e instaladora de sistemas solares.
¿Entonces qué es lo que aporta el valle a la combinación? Pericia en la miniaturización y pasión por la innovación.
“Repentinamente están llegando muchas ideas nuevas a este campo”, externó Paul Alivisatos, profesor de química en la Universidad de California, en Berkeley, quien también tiene su propia compañía solar de arranque.
Un enfoque novedoso se llama “térmico solar”, que utiliza grandes espejos para generar vapor para accionar turbinas convencionales que generan electricidad.
“Se está invirtiendo mucho dinero en el problema y eso es saludable; le brinda una verdadera posibilidad de tener éxito”, apuntó Alivisatos. “Sin embargo, tantos de nuestros esfuerzos van encaminados a victorias a corto plazo que me preocupa que se acaben en diez años”.