El presidente Rafael Correa canceló la visita a Cuba prevista para mañana, tras el ataque contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano.
"Debido a situaciones muy difíciles que se presentaron, se ha suspendido la visita del presidente Rafael Correa. Ha decidido cancelar, lamentablemente", declaró una fuente oficial de Cuba, que fue confirmada por la Presidencia de Ecuador.
El mandatario ecuatoriano, quien iba a intervenir en un congreso económico en Cuba, llamó a consultas a su embajador en Colombia por el ataque militar en el que ayer murió el número dos de las FARC, Raúl Reyes.
Según Correa, las tropas ecuatorianas hallaron evidencia de que el ataque aéreo en el que murió Reyes, ocurrido a dos kilómetros de la frontera con Colombia, se trató de una masacre.
Ecuador envió anoche una nota de protesta a Colombia por "el indebido proceder de sus fuerzas militares" y anunció que recurrirá a las instancias internacionales respectivas para garantizar la protección de su integridad territorial.
En la misma línea de Correa, el ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea, manifestó hoy que Colombia cometió el peor atentado contra Ecuador en años al incursionar en su territorio y "masacrar a 17 rebeldes de las FARC, incluido el número dos de la guerrilla de las FARC, Raúl Reyes".
"Es el atentado más grave contra la soberanía ecuatoriana cometido por Colombia al menos en lo que va del siglo", declaró Larrea, quien junto a su colega de Defensa, Wellington Sandoval, inspecciona el área del incidente en la selva amazónica.
"No hay antecedentes de una incursión armada de un Estado frente a otro Estado soberano, sin respetar ningún procedimiento internacional, como el sucedido en la madrugada del sábado", agregó.
Las tropas ecuatorianas verificaron el sitio de los hechos, conocido como Angostura, ubicado a dos kilómetros de la frontera con Colombia, y hallaron evidencia de que se trató de una masacre, según el presidente Rafael Correa.
El mandatario ecuatoriano indicó que su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, le había informado sobre una "persecución en caliente" que obligó a los militares a defenderse después de que las FARC los atacaron desde lado ecuatoriano.
"Los cadáveres estaban en paños menores, en pijamas, es decir no hubo ninguna persecución caliente; fueron bombardeados y masacrados mientras dormían", enfatizó.
Colombia, por su parte, admitió que atacó el campamento rebelde desde su lado, "teniendo siempre en cuenta la orden de no violar el espacio aéreo ecuatoriano".