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Edición del DOMINGO 2 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Javier Bardem ‘El Oscar es una lotería’
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Texto: Fabián Waintal

Hizo historia en Hollywood cuando la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó el primer Oscar a un actor español por su papel de reparto en No country for old men.

Con el Oscar en una mano y una copa en la otra, Javier Bardem tiene que hacer malabares para brindar por el triunfo de haber ganado como Mejor actor de reparto por su rol en No Country for Old Men. Siendo el favorito de la noche, tampoco generó demasiada sorpresa en el teatro Kodak, pero nadie le roba la oportunidad de festejarlo, como bien se lo merece.

Pregunta: ¿Cómo se vive un momento como este, de verdad?
Respuesta: Lo vivo con alegría pero también con cierta distancia, porque uno pudiera creerse incluso que es bueno. Y eso es terrible.

P: ¿El Oscar no es la prueba? ¿Realmente no cree que es bueno?
R: Yo creo que soy lo mismo que he sido siempre. Soy muy bueno a veces, otras veces soy muy malo. A veces hago cosas que son directamente para despedirme; y  otras, de pronto, doy la nota correcta. Es parte de la vida y el trabajo (mira el Oscar en su mano derecha). Esto es solo una excusa para una buena fiesta. Estoy muy contento y tengo claro que es una parada hacia un camino que sigo desde hace tiempo y no estoy ansioso por llegar a ningún sitio. Pero el premio llega como un reconocimiento diciéndome “toma tu tiempo, trabaja duro y ten fe”. El Oscar es una lotería y no significa que yo sea   mejor que los otros.

P: ¿No esperaba ganar?
R: No. ¿Puedes creerme si te digo que no?

P: No, es difícil de creer.
R: De verdad, no lo esperaba. No, no. Yo le había dicho a mi madre que estaba nervioso y ella me dijo: “¿Por qué? No te lo van a dar, así que disfrútalo”.

P: ¿Ni siquiera se imaginó el momento de subir al podio y agradecer un premio tan importante como el Oscar?
R: Uno de los más horribles momentos en la carrera de cualquier actor es salir en medio de la entrega del Oscar y hablarle a millones de personas en menos de quince segundos. Por supuesto que todos queremos gustarle a la gente y queremos ser aplaudidos. Es algo que pertenece a nuestro ego, no hay nada que podamos hacer al respecto. Y especialmente los actores, como seres humanos somos bastante locos. Pretendemos que nos quieran constantemente. Es importante, pero también creo que hay algo cultural detrás del sentimiento de un premio y tiene que ver con la necesidad de ser número uno. Y eso yo no lo tengo. En Europa, estamos más seguros en ese sentido. Por supuesto me gustó el premio. Todos lo queremos.

P: ¿Se siente un embajador hispano en Hollywood aunque sea con una película americana?
R: No me siento embajador del cine español, puesto que el cine español en sí mismo es un embajador, en cada acción que toma. El cine español, que está tan criticado, es un cine con muchas limitaciones y muchas virtudes. Y es lógico que una industria que tenga una producción de 120 o 130 películas en un buen año solo deje cuatro o cinco películas realmente buenas. Aquí (en Hollywood) se hacen 1.500 películas y con mucha suerte nos llegan al año diez o quince buenas. La regla de tres es igual para cualquier mercado. Creo que el cine español tiene una fuerza y un eco que se lee mucho fuera de España, mientras en España se critica. En ese sentido, yo aporto mi pequeño granito de arena al ser español, pero no es mi intención ni creo que sea mi responsabilidad sacar ninguna bandera. Lo grande del cine es que no hay barreras lingüísticas ni fronterizas.

P: Aun cuando no pensaba ganar, ¿había preparado con tiempo el agradecimiento?
R: Por los nervios y los 45 segundos no quise olvidarme de los cómicos de España, mis abuelos y bisabuelos que vivieron una época donde la actuación significaba libertad y valor. Y mi madre también forma parte de esa generación.

P: ¿El Oscar genera nuevos compromisos, una mayor responsabilidad?
R: No me compromete a nada, creo   en el trabajo bien elegido. Y eso con suerte hace carrera, pero no creo que la carrera sea un objetivo. No lo tomo como responsabilidad, simplemente pienso divertirme muchísimo. Pero ya se lo agradecí a mi madre y a los cómicos de España. Se lo merecen.

P: En la película Boca a Boca, de 1995, se enojaba cuando un americano le ofrecía trabajo. ¿Ahora en la realidad es diferente?
R: Pues claro. Creo que le tiraba un pan, ¿no? Ahora los recibo con brazos abiertos.

P: ¿Es difícil encontrar el balance para trabajar en Hollywood sin decirle adiós al cine español?
R: La gente siempre pregunta “¿por qué no trabajas en España?”. A todos les gusta poner etiquetas, pero no trabajo en España porque no encuentro el material adecuado. Me considero afortunado de que me llamen desde aquí y por supuesto no voy a negarme si el material es bueno, pero también es un mercado que acepta al extranjero. Los ganadores del Golden Globe, cinco de ellos eran extranjeros. Un inglés, un irlandés, una francesa, un español y un australiano. Eso es bueno. No hay muchas cinematografías que acepten la gente que viene de afuera. Siempre digo que es más fácil trabajar aquí en inglés que en Alemania en alemán o en Francia en francés. A mí no me han llamado nunca de Francia o de Alemania, porque no hablo el idioma. Aquí hablo inglés y puedo trabajar.

P: ¿Cree que recibirá mejores roles por haber ganado el Oscar?
R: No creo que sea cierto. Conozco gente que ha hecho muchas superproducciones sin poder financiar una película que vale la pena financiar porque la gente no cree en la película. Hay ciertos nombres que son mucho más que celebridades. Hay estrellas enormes que logran producir cualquier película, pero hay muy pocos así. ¿Un Oscar facilita un poco las cosas? No estoy tan seguro. Sí, es bonito, porque la gente te lo entrega por respeto, es bueno recibirlo. Pero no debería haber nada más allá. La voz, el eco desde afuera que resuena, es tan grande que al final crea algo que no existe. Y después, te vuelve loco. Vamos, hombre, yo vivo en Madrid, donde la gente no ve la entrega del Oscar porque es a las dos de la madrugada y solamente se enteran cuando lo leen al día siguiente o preguntan quién ganó.

P: ¿Un Oscar o la fama de llamarse Javier Bardem facilita la tarea con las mujeres?
R: A medida que te vas haciendo más popular hay un punto en que ya pierde la gracia. Porque no hablan contigo, sino con el que se imaginan o con el personaje del filme. Hay frialdad, una distancia enorme, que hace que la conquista o la relación sean más fría.

P: ¿Qué lo llevó a decidirse por la actuación, entonces?
R: El saber que no valgo para nada más... Intenté estudiar, pero era muy mal estudiante, lo cual no me enorgullece. Estudié pintura, pero llegó un momento en que necesitaba dinero y empecé a trabajar como extra en las películas, hace años. Me sentía cómodo entre cámaras y cables, porque es un poco el mundo que he vivido desde pequeño.

P: Cuando debutó a los 6 años, en El Pícaro, ¿no sabía que iba a seguir la carrera familiar?
R: Aquello de El Pícaro fue más que nada un juego. De pronto necesitaban un niño y mi madre estaba trabajando en la serie. Fui un par de días y me pagaron con muñecos. En absoluto sabía que iba a seguir como actor. Recién después tomé referencia de ser actor profesionalmente.

P: ¿En qué quedó la pintura?
R: En bocetos que hago cuando hablo por teléfono. Desgraciadamente, me gustaría volver. Siempre lo digo, pero hay algo que se me resiste.

P: ¿Por qué cree que lo premiaron con el Oscar? ¿Qué lo llevó a ser tan convincente como el endiablado asesino de No Country for Old Men?
R: Uno tiene que ir y trabajar, meterse en el mundo de la imaginación, porque no hay ningún antecedente o experiencia parecida a una interpretación como la de No Country for Old Men. No maté a nadie. A lo sumo, a todos en algún momento de nuestras vidas nos hubiese gustado matar a alguien. Por supuesto, nos diferenciamos de los animales porque tenemos sentido común y razonamiento para saber qué está mal, pero igual tenemos ese impulso animal de decir “mi Dios... si pudiera”, ¿no? Pero tampoco dura más de una milésima de segundo. Aquellos que tardan demasiado en reaccionar tienen un problema y por eso son asesinos.

P: ¿Su personaje en la película es un verdadero psicópata?
R: Sí.  Creo que es la idea de lo que debe representar la violencia, como algo que viene de la nada y no conduce a nada. Solo crea miseria, dolor y daño. Claro que para que la gente lo entienda tuve que humanizarlo un poco. Dicen que hubo gente en Halloween que se vistió como yo. Debería pedir regalías por cada peluca que venden, pero no puedo hacer nada al respecto. Al menos impactó en la gente.

P: ¿Bautizó el corte de pelo con algún nombre en particular?
R: No, por supuesto que no. Es solo mi pelo. Me encantó ese corte para el personaje pero tampoco lo usaría para mi vida privada. Ya bastante duro es mirarte al espejo cuando recién te levantas, pero con ese corte fue peor. Tres meses en México con ese peinado resultó una pesadilla.

P: El inglés, especialmente en No Country for Old Men, mejoró muchísimo comparado con películas anteriores. ¿No deberían haberle dado también el Oscar como Mejor acento extranjero?
R: Trabajé muy duro, para tratar de sacarme el acento español lo más que pude y no es fácil. El rol no pertenece a un lugar en particular, pero tampoco quisimos que tuviera un acento español muy evidente y por eso traté de neutralizarlo lo más que pude.

P: ¿La incomodidad en un rol mejora también la actuación?
R: Bueno, es parte de la vida. Con Woody Allen aprendí que los actores pensamos demasiado lo que hacemos y eso crea incomodidad. Si solo reaccionáramos, podríamos liberarnos y conseguir los sentimientos que teníamos cuando de chicos jugábamos a actuar con nuestros amigos, sin pensar en lo que hacíamos. Pero no lo logramos porque al ser gente madura, teóricamente, siempre juzgamos cada uno de nuestros actos. La incomodidad es algo que viene con el crecimiento. Nunca estamos cómodos, por eso nos la pasamos siempre buscando algo. Para estar cómodo hay que irse al Tíbet a rezar por horas.

P: Aun después de las críticas, después del Oscar, ¿todavía piensa que hay algo que no hizo bien?
R: Por supuesto que sí.


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