La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 2 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Lo Nuevo
    Dr. Tecno
    Soporte Emocional
    Gente de cine
    Destino
    Cine
    El Cuarto Ojo
    El Aguacate
    Arte
    Libros
    Televisión
    Salud
    Vivienda
    Gastronomía
    Cocina de Patricia
Soporte Emocional 
El adolescente bipolar
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Dr. Lenin E. Salmon | lsalmon@gye.satnet.net

El síndrome  bipolar o desorden maniaco-depresivo, caracterizado por marcadas fluctuaciones emotivas que van desde la euforia hiperactiva  a la profunda depresión, a veces en forma cíclica, otras en forma mixta, por lo general ha sido considerado como una enfermedad de adultos.

En los últimos años, sin embargo, la presencia de estas reacciones en los adolescentes, y aun en los niños, ha venido tomando fuerza, se presume que por contarse con mejores herramientas diagnósticas por un lado, y por existir una mayor influencia de factores desencadenantes por otro.

Su origen es, hasta donde se conoce genético (viene en familias), aunque el factor ambiental tiene mucho que ver con su aparición, desarrollo y magnitud.

Es difícil de diagnosticar en la adolescencia porque muchos de sus síntomas coexisten o se asemejan a los de otras reacciones típicas de esta etapa, como irritabilidad, ansiedad, depresión, exceso de energía, falta de sueño, hiperactividad, hipersexualidad,  actitudes desafiantes y de confrontación.

La diferencia estriba en que en la fase maniaca de la bipolaridad estas reacciones son más agudas, más persistentes, no ceden ante el razonamiento, y por lo general vienen acompañadas de sentimientos de omnipotencia, grandiosidad, infalibilidad y conductas temerarias y arriesgadas.  Además existe mucha agresividad, a menudo incontrolable y ciega, hacia personas y cosas.

Alerta
La fase depresiva es igualmente extrema, con sensaciones de mucha desvalorización y pensamientos suicidas.  Los síntomas también pueden confundirse con los de ADHD (síndrome de déficit de atención con hiperactividad), PTSD (síndrome de estrés postraumático), esquizofrenia, o depresión unipolar.

La aparición de síntomas puede ser muy sutil, pero cuando estos persisten  o se agravan debe sonar una alarma en los padres. La poca necesidad de sueño, por ejemplo varios días sin dormir y no mostrar cansancio; hablar demasiado y rápido, cambiando de tema abruptamente y no tolerar ser interrumpido; la sensación inflada de autoimportancia, o mucha agitación física son señales de que el joven está entrando en el mundo de la manía.

Es aquí cuando hay que obtener un diagnóstico profesional. A diferencia de los adultos, en que los episodios de manía o depresión pueden durar meses, en los niños y adolescentes los ciclos son generalmente de corta duración, incluso hay casos en que el ciclo se repite varias veces en el día. Algo menos frecuente es que aparezcan simultáneamente síntomas de manía y depresión. Luego de una crisis pueden pasar meses antes de que se produzca otra.

Entre los factores desencadenantes más fuertes se cuenta el estrés producido por los cambios de la pubertad, la muerte de alguien muy cercano, el divorcio de los padres.  En muchas jóvenes está ligado a su ciclo menstrual.

Antidepresivos
Por esto, el diagnóstico temprano es muy importante. Pero   de igual forma es el diagnóstico correcto. Si a un niño bipolar, pero mal diagnosticado como ADHD, se le da la medicina para ADHD (un estimulante), lo más probable es que se precipite una crisis de manía.

También se produciría este resultado si recibe un antidepresivo (si es mal diagnosticado como depresivo y no bipolar). Si bien es cierto que todavía no existe cura para esta enfermedad, el adolescente afectado puede vivir relativamente normal tomando medicinas específicas para controlar sus síntomas y siguiendo un programa psicoterapéutico que les permita a él y a su familia entender la naturaleza de su enfermedad, respetarla, y establecer los necesarios cambios en su estilo de vida que le enseñarán a eliminar o atenuar los factores estresantes que podrían generar una crisis.  

Con un programa adecuado el joven podrá darse cuenta cuando las cosas se salgan del curso normal y pedir ayuda a sus padres.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados